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Comprometido con la alfabetización

Durante 20 años, don Saúl Marroquín Juárez, de 45 años, se ha dedicado a la alfabetización de jóvenes y adultos de cantones y caseríos de Atiquizaya y Ahuachapán.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

Ellas forman parte del círculo de alfabetización dirigido por el don Saúl Marroquín Juárez. FOTO DIGITAL ARELY UMANZOR
En un corredor de láminas y con la frescura brindada por algunos árboles y plantas ornamentales, tres mujeres y nueve hombres del caserío San Roque, Ahuachapán, reciben todas las tardes el llamado “pan del saber”.

Ellos forman parte del círculo de alfabetización dirigido por el don Saúl Marroquín Juárez.

La pequeña escuela está ubicada en la casa de familia Castro, y en ella el maestro Saúl no sólo les enseña a leer y a escribir a los adultos, sino que también les ayuda a convertirse en personas responsables y de provecho.

Las clases dan inicio a las 4:00 p.m.; sin embargo, el educador llega media hora antes para acomodar los viejos pupitres, colocar la pizarra y echarle un vistazo a las lecciones que impartirá.

Poco a poco se van acercando al lugar los alumnos. La mayoría de ellos suele llegar después de realizar sus jornadas agrícolas o del hogar.

Aunque la faena laboral en el campo es pesada, los estudiantes acuden con muchos deseos de aprender. Antes de entrar a clase se despojan del cansancio y se disponen a escudriñar los libros de apoyo, a escribir lecciones, a realizar operaciones matemáticas y a escuchar con atención las sabias palabras de su maestro.

En ocasiones, las clases son interrumpidas por el cacareo de gallinas o por los gritos de los niños que juegan en los alrededores. Pero nada ni nadie detiene el trabajo del profesor. Ante el bullicio, él alza la voz y mira a los ojos de los alumnos y continúa con su clase.

Y es que el maestro Saúl es un hombre comprometido con la enseñanza. Él sabe que en sus manos tiene la responsabilidad de instruir al grupo de adultos.

Guerra a la ignorancia

Don Saúl se comprometió a enseñar a otros en 1982. En ese año, aunque no tenía la suficiente preparación académica, decidió compartir sus conocimientos con personas que no tuvieron la oportunidad de estudiar en su niñez y juventud.

Armado únicamente con su espíritu de servicio, y después de recibir algunas capacitaciones por parte del Ministerio de Educación emprendió su recorrido por el difícil camino de la alfabetización.

“Comencé a alfabetizar en el Programa Nacional de Alfabetización. Luego éste desapareció, pero surgieron otros en los cuales también trabajé”, expresa don Saúl, un hombre de estatura baja, piel morena y espeso bigote negro.

La noble misión de este hombre, oriundo del cantón Lomas de Alarcón, de Atiquizaya, no ha sido detenida ni por las balas. En tiempos de guerra recorría cantones y caseríos llevando por doquier sus enseñanzas.

“Durante 20 años he luchado para sacar adelante a la gente de estos lugares, y lo sigo haciendo. Estoy satisfecho con el trabajo”, manifiesta el maestro.

De casa en casa

Hasta hoy, el profesor Saúl continúa con su noble misión, y para reforzar sus conocimientos participa en capacitaciones brindadas por el MINED y otras organizaciones.

Pero su trabajo no sólo lo desempeña en la pequeña escuela del caserío San Roque. Él se desplaza por otros cantones brindando sus clases de casa en casa (de forma individual) a jóvenes y adultos.

“Doy clases a muchos en sus propias viviendas. A ellos les proporciono libros de trabajo, les dejo tareas y también se las reviso.

No sólo les enseñó a leer y escribir; muchas veces les ayudo a cambiar su forma de actuar y de pensar. A ellos les digo que nunca es tarde para aprender”, comenta el señor Juárez.

Con su trabajo de alfabetizador, don Saúl se ha ganado la vida y ha sacado adelante a su familia. Gracias a su esfuerzo y a su entrega, muchas personas han sido rescatados de las garras del analfabetismo y la ignorancia.

Alfabetización de adultos

El círculo de alfabetización que conduce don Saúl comenzó a funcionar el año pasado. Se desarrolla en el marco del Programa de Alfabetización y Educación Media (PAEBA), del Ministerio de Educación.

• Gracias a este programa, miles de adultos de las zonas rurales tienen la oportunidad de recibir estudios de educación básica (de primero a sexto grados).

• La educación brindada es gratis, y a los alumnos se regala todo el material didáctico.

• Al final de cada nivel (tres en total) a los alumnos se les da un certificado de estudio, avalado por el MINED.

• En el programa se desarrollan temas de matemática, ciencias naturales y lenguaje, entre otros.
 

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