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Muerte
de siamesas genera debate ético
Las
siamesas Bijani nacieron unidas por el cráneo y después
de 29 años deseaban llevar vidas separadas.
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Mientras se oían
oraciones por las siamesas iraníes que murieron en
un hospital de Singapur, expertos y familiares debatían
ayer si esta cirugía debió haberse realizado.
Foto EDH / AP
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Mientras se oían oraciones por las siamesas iraníes
que murieron en un hospital de Singapur, expertos y familiares debatían
ayer si esta cirugía debió haberse realizado.
Las hermanas Ladan y Laleh Bijani, de 29 años, dejaron en
claro que estaban dispuestas a someterse a la operación a
pesar del riesgo de la muerte de una o de ambas, porque querían
llevar vidas separadas.
Apostaron y perdieron, fue el veredicto del periódico
Straits Times en Singapur, que añadió que esta operación
sin precedente constituía una historia en marcha.
No se debe hablar de estímulo cuando han muerto pacientes,
expresó en un editorial. Pero, atormentado por las
emociones de lo que fue literalmente un trabajo clínico,
Singapur gozará de renombre internacional por sus avances
médicos cuando la comunidad profesional (médica) dé
su veredicto, dijo.
Ira y amargura
Sin embargo, el hombre que llevó los cuerpos de las siamesas
a Irán, sólo pudo sentir amargura e ira por su muerte.
Compartimos la casa por 27 años y me siento vacío,
dijo Alirezza Safaian, quien adoptó a las siamesas cuando
eran pequeñas.
Safaian, que también es médico, lloraba mientras hablaba
en su casa, en el suroeste de Teherán, sobre la tristeza
que sintió cuando sus hijas decidieron operarse y los cirujanos
de Singapur optaron por separarlas a pesar de los riesgos.
Cuando viajaron a Singapur, sabía que regresarían
como cadáveres. Se las llevaron como si fueran a matarlas,
expresó.
Tanto mi hermano, que es médico en Alemania, como yo,
le dijimos a todos que la separación era imposible,
añadió.
Los casos de siameses unidos por la cabeza ocurren una vez por cada
dos millones de nacidos vivos. Nunca se había hecho una cirugía
de separación en adultos.
Un neurocirujano en Alemania, que rechazó separarlas cuando
tenían 14 años, dijo el martes que estaba sorprendido
de que la operación se hubiera intentado.
Madjid Samii, presidente del Instituto Internacional de Neurociencia
en Hanover, Alemania, dijo que había rechazado firmemente
la solicitud de las siamesas para que las separara.
Después de meses de exámenes en 1988, Samii decidió
que la vena que ambas siamesas compartían y que llevaba sangre
de sus cerebros al corazón implicaba que la probabilidad
de supervivencia era prácticamente nulas.
Último adiós
Centenares de personas desconsoladas leyeron pasajes del Corán
y despidieron los restos de las siamesas. Un grupo de voluntarios
preparó los cuerpos para el viaje de regreso a su país.
Más de 400 personas se congregaron en una mezquita de Singapur
al anochecer para orar frente a los féretros de Ladan y Laleh
Bijani, antes del traslado al aeropuerto para el viaje a Teherán.
Junto a cada ataúd se había depositado un geranio.
Docenas de coronas fúnebres engalanaban la entrada de la
mezquita. Otras personas, incluyendo cinco monjes budistas, un sacerdote
y dos religiosas, aguardaban en el exterior. Una corona tenía
la leyenda: Separadas. Que descansen en paz.
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