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En honor de la verdad
Unión de Estados y Centro América
El
juicio histórico no se hará esperar respecto de los
gobernantes cualesquiera sea el sentido en que se manifiesten, sea
por acción positiva o negativa o simple omisión.
La Unión Europea, justamente orgullosa de su concreción,
dirige con determinación y firmeza digna de encomio las acciones
conducentes a su consolidación ante la expectación
de propios y extraños, cercanos y lejanos, algunos perplejos,
irredentos como los centroamericanos, impotentes de superar el primitivismo
provinciano, característico y frustrante de sueños
e ideales unificantes.
La idea de los Estados Unidos Europeos atribuido a Víctor
Hugo puede quedar a las puertas después de la Convención
que ratifique la Constitución de Europa, cuyos lineamientos
más destacados propenden: 1o. al reforzamiento de la cooperación
entre los Estados constituyentes, en todos los aspectos hasta hoy
adelantados; 2o. la seguridad, defensa y política exterior
unificada, como peso y contrapeso geopolítico, cultural y
económico, ante potencias hegemónicas descollantes;
3o. la unificación en materias fiscal y social, en particular,
para enfrentar el fraude en todas sus proyecciones lesivas, y el
reconocimiento de la Carta de Derechos Sociales, con claridad en
el objetivo común de pleno empleo para los europeos; 4o.
la lucha contra el crimen y el terrorismo.
La Unión en el seno del Consejo tendrá un Presidente
dotado de mayor estabilidad, con un período de ejercicio
considerable, para asegurar la consecución de objetivos y
metas. El Parlamento legislará, dentro de una política
democrática, mediante un mecanismo de mayoría calificada,
habida cuenta que no todos los países tienen exactamente
iguales intereses.
Con todo, los entendidos reconocen que la Convención deja
aspectos importantes de ampliación con otros países,
el tratamiento de la desigualdad económica de aquellos por
incorporar y que la Unión, ciertamente, es mucho más
que una mera alianza internacional pero no configura un nuevo Estado.
Para la aprobación de la Carta Constitutiva, Europa se apresta
a la celebración de un referéndum, de manera que serán
los ciudadanos directamente quienes dirán la palabra final,
que de ser positiva, marcará el principio de un acontecer
internacional extraordinario en nuestra época.
Cómo deseamos plasmar en líneas nuestro sentir y pensamiento
para alentar a los hombres y mujeres de Centroamérica, a
fin de generar entre ellos un ambiente positivo y conducente, para
construir en el istmo algo semejante. Que por fin permita abandonar
la dolencia aguda de políticas y acciones separatistas, que
sólo sacrifican los ideales de progreso y humanización
de nuestros pueblos, condenados a huir de la miseria fortalecida
por aquellas.
Desde todo punto de vista es deseable que las diferencias pendientes
entre los países centroamericanos no constituyan pretextos
para condicionar u obstaculizar una fórmula de unión
salvadora, ante la perspectiva mundial en franca evolución
integracionista. Que esas diferencias, cualesquiera sea el origen
o materia que las configura, se resuelvan razonablemente sin abuso
y perjuicio de los pueblos, ya sea en el proceso de integración
o como consecuencia natural del mismo. Son los pueblos, hombres
y mujeres, los beneficiarios de una política sana de integración,
tal como se advierte reflejada en la Unión Europea. El juicio
histórico no se hará esperar respecto de los gobernantes
cualesquiera sea el sentido en que se manifiesten, sea por acción
positiva o negativa o simple omisión.
También hacia el sur de Centro América se escucha
el redoble de voces renovantes de alianzas que fortalecen las ideas
que les precedieron y animaron. ¿Por qué Centro América
se aletarga y empecina en provincianismos superados históricamente?
Es horrible pensar que la pobreza cultural en la región se
constituya en obstáculo insuperable, para imponer la espera
de la unión centroamericana a saber cuántas generaciones,
que han de padecer inexorablemente toda la variedad de infortunios,
mientras aquella dolencia no sea superada por la inteligencia que
la padece.
* Dr. en Derecho.
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