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La nota del día
Brillantes soluciones al problema agrario
nosotros hemos planteado claramente cinco grandes prioridades
para los próximos cinco años
la primera de ellas,
una inversión masiva a las zonas rurales que presupone la
reactivación del sector agropecuario
.
Oscar Ortiz, en televisión
El agro va a renacer! Además de las inversiones masivas que
anuncia el efemelenista alcalde Ortiz, ya hay sobre la mesa tres
excelentes propuestas para que florezca la campiña. Dentro
de muy poco y si se cumplen sus propias profecías, la felicidad
embargará a campesinos, pequeños agricultores y pequeños
y medianos empresarios rurales. Allí están las excelentes
iniciativas:
Sembrar más caña, como adelanta don Hugo Martínez;
dedicarse a la crianza de mulas y la fabricación de
carretas, como dijo el diputado Handal;
exportar café a Vietnam, según piensa el connotado
guerrillero y brillante intelectual, don Salvador Sánchez
Cerén.
Comencemos con las masivas inversiones: los problemas se resuelven
tirando dinero sobre ellos. Hay pequeños inconvenientes,
sin embargo, que deben solucionarse antes de salir al campo con
las bolsas llenas de pisto. El menos importante es determinar de
dónde saldrán los millones de millones. Puede ser
que los países amigos nos regalen ese dinero,
que llueva del cielo o que el glorioso partido de obreros y campesinos
le entre a las reservas de los bancos y de las administradoras de
fondos de pensiones. Aunque con la desdolarización no sería
necesario, pues de inmediato se pone la maquinita a imprimir billetes.
Lo del dinero, evidentemente, no debe quitarle el sueño a
nadie. Tal vez más espinoso sea averiguar qué entidades
van a manejar esos fondos, a quiénes se entregarán,
con qué garantías van a contarse para su devolución
(en caso de que no se trate de regalos), qué obras se van
a financiar, qué plazos se fijarán y cómo evitar
que la cherada de camiseta roja se quede con el canasto y el gasto.
¿De dónde saldrán los técnicos que vigilarán
y orientarán las inversiones? ¿Qué clase de
cultivos se van a promover, y dónde se venderán las
cosechas?
En cierta forma, lo que propone don Hugo es más factible:
sembrar caña. Los cañeros son unos tontos por no haber
aprovechado esas oportunidades doradas que ve don Hugo tan de cerca.
En verdad hay minúsculos obstáculos en el camino,
como el sistema de cuotas y el deprimido mercado azucarero. Es curioso,
además, que don Fidel esté desmantelando lo que queda
de la industria azucarera cubana, y sus ahijados salvadoreños
piensen en fomentar la siembra de caña.
¡Perderéis vuestras cadenas! (de oro)
La crianza de mulas y la fabricación de carretas que sugirió
hace un tiempo el diputado Handal posiblemente son lo más
adecuado para dinamizar al agro. Hay inclusive beneficios adicionales,
como la recogida del estiércol de las mulas por brigadas
rojas de estudiantes universitarios para uso en sus investigaciones
y eventual fertilización del agro.
Vender café a Vietnam es un gesto de fraternal acercamiento
revolucionario. Al comprar nuestro café, los vietnamitas
excluyen a un competidor del mercado mundial. Más adelante
podemos venderles pupusas, loroco, frijoles, maíz, mangos
y cuanta maravilla brota de este bendito suelo.
¡Campesinos! ¡La liberación está cerca!
¡Podéis prescindir de vuestras remesas, vuestros bueyes,
vuestros arados, vuestras cadenas (de oro), vuestras angustias!
¡Florecerán los vergeles! ¡Correrán ríos
de leche y miel!
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