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Conmoción por muerte de siamesas
Los
siameses unidos por la cabeza ocurren con una frecuencia de uno
por cada dos millones de nacidos vivos. Las operaciones satisfactorias
son muy raras. Nunca se habían realizado en adultos
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La muerte de Ladan Bijani
y dos horas después de su hermana Laleh, puso fin a
una operación de dos días practicada por un
equipo de 28 especialistas y 100 auxiliares.
Foto EDH / AP
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El mundo entero quedó conmocionado y triste ayer tras la
muerte de las siamesas unidas por la cabeza, durante la cirugía
de alto riesgo en la que se intentaba darles una oportunidad de
llevar vidas separadas.
El sufrimiento y la valentía de las hermanas de 29 años
no sólo cautivaron a Irán, su país de origen,
sino mantuvieron a la espectativa al resto del mundo. La televisión
iraní interrumpió la programación para anunciar
la muerte de las siamesas en un hospital de Singapur.
La muerte de Ladan Bijani y dos horas después de su hermana
Laleh, puso fin a una operación de dos días practicada
por un equipo de 28 especialistas y 100 auxiliares.
Esperábamos intentarlo y obtener algo mejor que las
peores posibilidades, pero no lo logramos, dijo a reporteros
el director del hospital Raffles, Loo Choon Yong.
Cuando asumimos este desafío, sabíamos que los
riesgos eran altos. Sabíamos que una de las posibilidades
era la muerte de las dos, Ladan y Laleh también lo sabían,
comentó Loo.
Sus sueños
Ambas eran abogadas, pero Laden -la más extrovertida de las
dos- había dicho que deseaba ser abogada en su lugar de origen,
Shiraz, aunque Laleh quería ser periodista en Teherán.
Recibí una fuerte impresión, todavía
no lo creo, Ladan era muy amistosa, le gustaba bromear, dijo
Hossein Afkami, de 42 años, un iraní que ha vivido
en Singapur por 15 años.
En 1996, unos médicos alemanes dijeron a las siamesas que
el hecho de que compartieran una vena hacía demasiado peligrosa
la operación.
Las siamesas Bijani nacieron en Firouzabad, en el sur de Irán,
en 1974.
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Las mellizas perdieron
mucha sangre y estaban en una situación crítica
cuando la cirugía llegó a su fin, dijo
el hospital.
Foto EDH / AP
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¿Qué falló?
La operación, dirigida por el neurocirujano Keith Goh, tuvo
varias complicaciones. La presión sanguínea de las
mujeres había estado fluctuando y los cirujanos descubrieron
que los cerebros estaban más estrechamente unidos de lo que
se había pensado.
Las mellizas perdieron mucha sangre y estaban en una situación
crítica cuando la cirugía llegó a su fin,
dijo el hospital.
La separación les ocasionó una gran hemorragia. Los
médicos no lograron estabilizar su estado y ambas hermanas
continuaron empeorando hasta morir.
Los cirujanos suspendieron temporalmente la operación el
lunes por la noche cuando una vena nueva de Ladan se congestionó,
por lo que consideraron la posibilidad de suspender definitivamente
el procedimiento, dejando a las siamesas unidas o continuar
con la etapa final de la operación que sabíamos sería
muy, muy arriesgada, dijo Loo.
El equipo deseaba conocer una vez más la voluntad de
Ladan y Laleh, agregó Loo. Nos dijeron que el
deseo de Ladan y Laleh era ser separadas bajo cualquier circunstancia.
La operación reactivó las preocupaciones éticas
que rodean a la cirugía de alto riesgo.
Richard Ashcroft, director de ética médica en el Colegio
Imperial de Londres, dijo la semana pasada que no habría
controversia si las siamesas estuvieran en riesgo de morir sin la
operación. Pero no estaban en riesgo de morir si permanecían
unidas. Es un genuino dilema moral, agregó.
| 54 horas duró la operación
de las siamesas.Antes de la operación, los médicos
advirtieron a las pacientes que una de ellas, o ambas, podrían
morir en el quirófano, o quedar sin actividad cerebral.
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