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La columna nacional
Horarios, boberías, educación, ejército, solución para asaltos

Roberto López-Geissmann*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

En lo cultural la identificación con la izquierda es total, ante las embobadas miradas del snob que las promueve sin entenderlas.

¿Qué pasó con los horarios diferenciados?
El año pasado se “alborotó” a la ciudadanía con una idea bastante interesante: la de diversificar las horas de entrada de las diferentes actividades (lógicamente también las de salida), con el objeto de aminorar el espantoso río de automóviles que salen a la misma hora a sus destinos. Sé que, como en todo, tiene que haber pros y contras, pero como fuere se pueden discutir y buscar algunas salidas que alivien el gasto, el inconveniente, el estrés y todo lo que representan las horas del “rush” u horas pico.

Ahora que la ciudadanía sufre las situaciones de arreglo de calles (sí las comprendemos en general, aunque en particular en ciertas ocasiones es imperdonable el que no se hagan por la noche en ciertas arterias), las “trabazones” coyunturales nos vuelven a la memoria aquella propuesta, la que creemos que debiera ser pronta y seriamente discutida.

Las tres boberías históricas coyunturales gigantescas de nuestra percepción:

1. Que el FMLN ha cambiado y es ya menos extremista y más razonable partido. Con mi compañero Galeas creo que los que consideran que la fiera perdió sus garras o que su peligrosidad es menor están más perdidos que el hijo de Lindbergh.

2. Que el ser más popular o el más conocido equivale a ser el más capaz en lo requerido. Esto no aplica únicamente a lo político y se está viendo en todas las actividades.

3. Que hay que estar siempre con el ganador, aunque éste nos arruine la existencia. Estas consideraciones mal esconden no sólo una banalidad y una estupidez altísimas, sino una cobardía superior y una falta de convicciones que merece cualquier castigo.

Educación y Fuerza Armada. Donde no hay críticas... habrá “gato escondido”.

Lo he dicho desde hace años. No es una profunda reflexión, no se necesita ser sabiondo para imaginarse que en un país que hasta el modo de andar de los funcionarios es objeto de críticas, en el que no se perdona ni el color de los calcetines (o medias) del ministro... algo debe ocurrir para que ni las benditas ONG, ni los sacrosantos organismos internacionales, ni los países amigos, ni nuestra culta izquierda vernácula objeten el rumbo de los ejércitos de educadores ni de la educación del Ejército.

Las lecturas obligadas y las versiones históricas tendenciosas hacen pensar qué poco margen hay para virar más a la zurda; en cuanto a la cultura, la identificación con la izquierda es total, ante las embobadas miradas del snob que las promueve sin entenderlas. Por otro lado, las “recomendaciones” para disminuir al Ejército no hacen sino redondear el círculo lógico que se empezó a trazar a la vista y paciencia de “todos” sin que nadie dijera ni diga “MU”. La esencia del guerrero en sociedad, han hecho que parezca ya una caricatura... aunque recordemos que Superman es apuesto pero no pasa de ser eso... una diversión infantil.

Un P.O.N. y una solución total para los asaltos.

Para ciertas corrientes influyentes en lo que es la seguridad pública, ante un delito y especialmente ante todo tipo de asalto, la solución es ceder en todo de inmediato y sin chistar. Si llevas el pago de la quincena, si portas el reloj que te legó tu padre, si conduces el auto que aún no has terminado de pagar, si se llevan la “tele” que tanto te costó obtener... nada importa más que tu vida. ¿Impecable, no? ¿Pero es que eso es vida? ¿Será que si el asaltado se defiende se sale ya de la estadística criminal y se vuelve “violencia social”? ¿Es también parte del experimento de castración y lobotomía a que nos tienen sometidos? ¿No es acaso una guerra contra la delincuencia a la que se debiera llamar y tomar medidas al respeto? Yo no puedo terminar de encontrar tan normal el que me acostumbre a que me den por... maje.

Si somos consecuentes, la siguiente recomendación procedimental o Procedimiento Operativo Normal (P.O.N.) para evitar ser asaltado será el que no ande en carro, que no lleve nada encima, ni dinero, ni cosas valiosas, ni siquiera ropa... aunque esto ocasionará resfriados, violaciones y otros problemas menores.
Ahora que la solución total para este flagelo será el que nadie tenga nada, así nada se podrá robar... ¡Ups! Pero si ya existe un partido que busca llevarnos a todos al comunismo.
* Lic. en Ciencias Políticas.

 

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