| |

La columna nacional
Horarios, boberías, educación, ejército, solución
para asaltos
En
lo cultural la identificación con la izquierda es total,
ante las embobadas miradas del snob que las promueve sin entenderlas.
¿Qué pasó con los horarios diferenciados?
El año pasado se alborotó a la ciudadanía
con una idea bastante interesante: la de diversificar las horas
de entrada de las diferentes actividades (lógicamente también
las de salida), con el objeto de aminorar el espantoso río
de automóviles que salen a la misma hora a sus destinos.
Sé que, como en todo, tiene que haber pros y contras, pero
como fuere se pueden discutir y buscar algunas salidas que alivien
el gasto, el inconveniente, el estrés y todo lo que representan
las horas del rush u horas pico.
Ahora que la ciudadanía sufre las situaciones de arreglo
de calles (sí las comprendemos en general, aunque en particular
en ciertas ocasiones es imperdonable el que no se hagan por la noche
en ciertas arterias), las trabazones coyunturales nos
vuelven a la memoria aquella propuesta, la que creemos que debiera
ser pronta y seriamente discutida.
Las tres boberías históricas coyunturales gigantescas
de nuestra percepción:
1. Que el FMLN ha cambiado y es ya menos extremista y más
razonable partido. Con mi compañero Galeas creo que los que
consideran que la fiera perdió sus garras o que su peligrosidad
es menor están más perdidos que el hijo de Lindbergh.
2. Que el ser más popular o el más conocido equivale
a ser el más capaz en lo requerido. Esto no aplica únicamente
a lo político y se está viendo en todas las actividades.
3. Que hay que estar siempre con el ganador, aunque éste
nos arruine la existencia. Estas consideraciones mal esconden no
sólo una banalidad y una estupidez altísimas, sino
una cobardía superior y una falta de convicciones que merece
cualquier castigo.
Educación y Fuerza Armada. Donde no hay críticas...
habrá gato escondido.
Lo he dicho desde hace años. No es una profunda reflexión,
no se necesita ser sabiondo para imaginarse que en un país
que hasta el modo de andar de los funcionarios es objeto de críticas,
en el que no se perdona ni el color de los calcetines (o medias)
del ministro... algo debe ocurrir para que ni las benditas ONG,
ni los sacrosantos organismos internacionales, ni los países
amigos, ni nuestra culta izquierda vernácula objeten el rumbo
de los ejércitos de educadores ni de la educación
del Ejército.
Las lecturas obligadas y las versiones históricas tendenciosas
hacen pensar qué poco margen hay para virar más a
la zurda; en cuanto a la cultura, la identificación con la
izquierda es total, ante las embobadas miradas del snob que las
promueve sin entenderlas. Por otro lado, las recomendaciones
para disminuir al Ejército no hacen sino redondear el círculo
lógico que se empezó a trazar a la vista y paciencia
de todos sin que nadie dijera ni diga MU.
La esencia del guerrero en sociedad, han hecho que parezca ya una
caricatura... aunque recordemos que Superman es apuesto pero no
pasa de ser eso... una diversión infantil.
Un P.O.N. y una solución total para los asaltos.
Para ciertas corrientes influyentes en lo que es la seguridad pública,
ante un delito y especialmente ante todo tipo de asalto, la solución
es ceder en todo de inmediato y sin chistar. Si llevas el pago de
la quincena, si portas el reloj que te legó tu padre, si
conduces el auto que aún no has terminado de pagar, si se
llevan la tele que tanto te costó obtener...
nada importa más que tu vida. ¿Impecable, no? ¿Pero
es que eso es vida? ¿Será que si el asaltado se defiende
se sale ya de la estadística criminal y se vuelve violencia
social? ¿Es también parte del experimento de
castración y lobotomía a que nos tienen sometidos?
¿No es acaso una guerra contra la delincuencia a la que se
debiera llamar y tomar medidas al respeto? Yo no puedo terminar
de encontrar tan normal el que me acostumbre a que me den por...
maje.
Si somos consecuentes, la siguiente recomendación procedimental
o Procedimiento Operativo Normal (P.O.N.) para evitar ser asaltado
será el que no ande en carro, que no lleve nada encima, ni
dinero, ni cosas valiosas, ni siquiera ropa... aunque esto ocasionará
resfriados, violaciones y otros problemas menores.
Ahora que la solución total para este flagelo será
el que nadie tenga nada, así nada se podrá robar...
¡Ups! Pero si ya existe un partido que busca llevarnos a todos
al comunismo.
* Lic. en Ciencias Políticas.
|
|