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Sentido común
El mar rojo
Pese
a que la evidencia pesa cien veces más que la presunción,
quién sabe si en el FMLN las cartas estén del todo
tiradas, es decir, si lo de Schafik está escrito en piedra.
Violeta Menjívar, diputada del FMLN, está al aire.
Un oyente de la radio le ha llamado y le ha hecho el cuestionamiento
más sesudo que he escuchado sobre la candidatura presidencial
de su partido.
El oyente, visible simpatizante de izquierda, más que cuestionar
a Handal como persona, ha puesto la mira en su candidatura y ha
recordado el proceso interno de 1998, en el que el Frente, teniendo
dos buenos contendientes como Victoria de Avilés y Héctor
Silva, perdió por default.
Hoy insinuó el oyente la historia está
por repetirse: nunca antes el FMLN ha estado tan cerca de la presidencia;
sin embargo, con Handal de candidato, el Frente le vuelve a poner
en bandeja de oro la presidencia a ARENA. Luego, el amigo radioescucha
habló de cómo el rol histórico de Schafik había
pasado y de lo importante que era abrir paso a nuevos y más
frescos pensamientos y liderazgos en la izquierda política
del país. Al final, el oyente, sereno pero con evidente desánimo,
le pronosticó a la Dra. de Menjívar un nuevo q.d.d.g.
para los rojiblancos.
Algunas cabezas ardorosas del FMLN dirán que esta llamada
salió de la OIE, o de la CIA, cuando no del Pentágono
o de la celda de Posada Carriles. Da igual, la opinión del
oyente tiene sentido. Cualquiera entiende que Schafik no es el candidato
favorito del votante de izquierda, basta saber leer para enterarse
no hay encuesta en este país que diga lo contrario.
Ellos, los del Frente, también lo saben; no lo dicen, pero
lo saben. Entienden que Handal, con todo lo histórico y respetado
que pudiera ser dentro del FMLN, no tendría aire para más
allá de una segunda vuelta.
Las aguas del mar rojo están inquietas. Cómo podrían
no estarlo si ellos mismos entienden que la candidatura de Handal,
además de favorecer a ARENA, podría incluso potenciar
la reunificación de la diáspora socialcristiana y
socialdemócrata y comenzar ellos mismos, los del Frente,
a sofreírse en su propio aceite. Lógico. Y es que
los efectos de esa pre candidatura ya están a
la vista. Por un lado, percibimos a una ARENA recompuesta de los
moretes del 16 de marzo y, por el otro, advertimos la formación
de un centro político que, de plantearse como Dios manda,
podría acoger a aquellos votantes de izquierda cansados de
radicalismos y fanatismos ideológicos. Al final, el Frente
se podría quedar bailando sólo con su voto duro. O
con parte de su voto duro.
Hasta aquí, y si los asuntos en el mar rojo se quedan tal
cual están, ARENA y los partidos de centro tendrían
una importante deuda con la Comisión Política del
FMLN, que se encargó de allanar la candidatura a su líder
histórico. Otro candidato les complicaría la existencia,
como se las hubiera complicado en 1999 la candidatura de Silva o
de Avilés. Abonan a lo anterior las sesudas elucubraciones
del coordinador general del FMLN, cuando argumenta que para estas
elecciones lo importante es el partido y no el candidato.
Flamante dilucidación la del dirigente. Que vaya don Salvador
Sánchez Cerén y le pregunte a Facundo cómo
funciona ese cuento. O que haga memoria de lo que ocurre cuando
media militancia decide asumir demencia y no trabajar por el candidato
de la dirigencia, que de eso también puede conversar con
Facundo o con Nidia, que la tiene más cerca.
Pese a que la evidencia pesa cien veces más que la presunción,
quién sabe si en el FMLN las cartas estén del todo
tiradas, es decir, si lo de Schafik está escrito en piedra.
Habría que ver. En los últimos años, el FMLN
ha aprendido muchas lecciones de ARENA, sobre todo aquellas que
tienen que ver con el pragmatismo político. Por eso, y por
lo que decía el amigo oyente, un timonazo en el FMLN no sería
de extrañar.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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