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Arzobispo
lamenta la violencia
El origen de la violencia que provocan los pandilleros está
en la familia, consideró ayer el obispo de San Salvador,
Monseñor Fernando Sáenz Lacalle. El religioso lamentó
la muerte de las dos jóvenes que fueron decapitadas el viernes
anterior.
A su juicio, todo apunta a que es un problema de lucha entre maras.
Ahí, opina, están involucrados muchos de los repatriados
que han tenido enfrentamientos con la justicia en Estados Unidos.
A su juicio, para detener la crisis de violencia que se refleja
en acciones de pandillas tanto como en el aborto, es necesario mejorar
la educación de jóvenes y niños, desde el hogar.
Invitó a las autoridades, instituciones de desarrollo y particulares
a contribuir con la formación de las nuevas generaciones.
Honduras
El líder religioso se refirió además a las
amenazas que pesan sobre el sacerdote salvadoreño José
Andrés Tamayo, en Honduras, quien se opone a la tala de árboles
en zonas fronterizas.
A Tamayo le han dado un plazo para que abandone la zona e incluso
hay amenazas de muerte contra él, desde hace algún
tiempo.
Quien tiene que darle apoyo es el obispo de Olancho, Honduras,
indicó Sáenz Lacalle.
Esto, debido a que es un asunto de otro país y además,
de otra diócesis, enfatizó.
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