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Analizando
El problema de Argentina

Cuando
se da una crisis económica en Argentina, siempre se culpa
al modelo económico. Sin embargo, la culpa es mucho más
del modelo político-electoral argentino que de cualquier
medida económica.
Recientemente, Nestor Kirchner fue electo Presidente de Argentina,
con la promesa de resolver los problemas económicos de ese
país. Sin embargo, ¿cuáles son los problemas
que Kirchner debe de resolver para darle un desarrollo sustentable
a la tercera economía de América Latina? El problema
principal de Argentina es que su gobierno central otorga enormes
transferencias a sus provincias. Estas transferencias se vuelven
insostenibles en el tiempo, y esto ocasiona presiones fiscales que
hacen que la economía argentina entre en recesión
cada 10 ó 12 años.
Pero si el problema es tan evidente, ¿por qué no se
eliminan estas transferencias? La explicación de esto la
encontramos en el sistema electoral argentino. Argentina es una
federación de 23 provincias y el Distrito Federal de Buenos
Aires. Electoralmente, Argentina se divide en dos grupos:
1) La metrópoli, que son las provincias de Buenos Aires,
Córdova, Mendoza, Santa Fe y el Distrito Federal de Buenos
Aires.
2) La periferia que son las otras 19 provincias.
Las provincias de la metrópoli concentran el 70% de la población
y el 78% del PIB de Argentina. La periferia concentra el 30% de
la población y sólo el 22% del PIB.
Sin embargo, en términos electorales, la periferia controla
el 79% del Senado y el 45% de la Cámara de Diputados. La
metrópoli controla el 21% del Senado y el 55% de la Cámara
de Diputados.
Por lo tanto, es evidente que Argentina tiene un sistema electoral
diseñado para sobrerrepresentar en el Congreso a las provincias
menos pobladas. De esta manera, los diputados y senadores de las
periferia tienen mucho poder político para aprobar leyes
y por ende transferencias estatales a sus estados natales.
Por consiguiente, en Argentina se da la ironía de que un
partido puede ganar la elección presidencial con la votación
de la metrópoli, pero no puede gobernar sin hacer un pacto
político con las 19 provincias menos pobladas.
Por consiguiente, todo Presidente argentino ha tenido que mantener
los subsidios del gobierno central a las provincias de la periferia
para poder gobernar. Para mantener este enorme gasto publico, Argentina
se ha endeudado más allá de sus posibilidades de pago,
lo cual ocasionó su última crisis económica
en 2001.
En la actualidad, más del 80% del presupuesto de las provincias
de la periferia es subsidiado por el gobierno central. El Partido
Peronista, que domina electoralmente las provincias menos pobladas,
se beneficia de este sistema y ha luchado por aumentar la sobrerrepresentación
de las provincias. La sobrerrepresentación, sin embargo,
es un fenómeno que se da en la mayoría de países.
Por ejemplo, en Estados Unidos se da sobrerrepresentación
en el Senado, donde cada estado, independiente de su población,
tiene dos senadores. Sin embargo, esto se corrige en la Cámara
de Representantes, donde cada Estado tiene un número de diputados
directamente proporcional a su población.
El problema de Argentina es que se da sobrerrepresentación
en ambas cámaras del Congreso. El nuevo presidente, Nestor
Kirchner, fue gobernador de la provincia de Santa Cruz (parte de
la periferia). Santa Cruz, por ejemplo, tiene un presupuesto estatal
subsidiado en un 76% por el gobierno central.
Cuando se da una crisis económica en Argentina, siempre se
culpa al modelo económico. Sin embargo, la culpa es mucho
más del modelo político-electoral argentino que de
cualquier medida económica. Como decía Shakespeare:
La culpa no está en las estrellas, sino en nosotros
mismos.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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