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La nota del día
No es debatible el orden de derecho
La Constitución de los Estados Unidos y las de las grandes
democracias del mundo consignan derechos y libertades que están
por encima de cualquier ley escrita y, por lo mismo, de la voluntad
de un conglomerado
No aceptamos debatir con el señor Schafik Handal en el programa
Frente a Frente por un motivo fundamental: el diputado
Handal es precandidato para las venideras elecciones presidenciales;
nosotros somos periodistas. Las actuaciones públicas de un
candidato siempre caen en el ámbito político, mientras
un periodista debe desempeñarse como voz y representante
de la gente, absteniéndose de asumir posturas o militancias
partidistas. El periodista sea editor, reportero, articulista
o director de un diario no puede dejar en entredicho su derecho
a cuestionar, plantear interrogantes, analizar, investigar y opinar
sobre el acontecer y la problemática del país.
Como periodistas y en esa función participamos en los programas
de Frente a Frente, debemos analizar las propuestas
y los antecedentes tanto de plataformas electorales como de lo que
sucede en la nación y el mundo. Al lado de esto, el periodista
está en la obligación de defender el derecho a la
libre expresión, lo que fundamenta su propio derecho a informar;
igualmente tiene que defender el conjunto de libertades y derechos
que son causa y razón de ser de las sociedades libres.
En el específico caso tanto del diputado Handal como del
FMLN nos enfrentamos a una situación que para efectos prácticos
hace imposible el debate: la de un partido que abiertamente propugna
por el desmantelamiento del Estado de Derecho y la anulación
de las libertades de la persona, incluido el derecho de propiedad,
de expresión, de movimiento y de escoger los rumbos de la
propia vida. Nosotros estimamos que la democracia no puede suicidarse,
no está facultada para anular el cuerpo de derechos, instituciones
y libertades que la sustentan. La Constitución de los Estados
Unidos y las de las grandes democracias del mundo consignan derechos
y libertades que están por encima de cualquier ley escrita
y, por lo mismo, de la voluntad de un conglomerado o inclusive una
generación.
Comience por debatir con sus disidentes
Hay precisas disposiciones, prácticas y una tradición
milenaria respecto a lo que es la democracia, la justicia y, encima
de todo, la moral. Es inválido y repugnante que un grupo
político disponga inventarse una nueva justicia,
que pretenda imponer su propia definición de lo que es democracia,
que se reserve la facultad de decidir rumbos en nombre de un pueblo
y anule sus libertades fundamentales. Tampoco nos pondríamos
a debatir con un musulmán fundamentalista sobre los derechos
de la mujer o respecto a la separación que debe existir entre
religión y Estado.
Tan monstruoso es forzar a las mujeres a ir cubiertas de pies a
cabeza y exponerse a ser apedreadas por adulterio, como armar tribunales
de la función social para decidir sobre la existencia
de empresas que operan dentro de una legalidad que rige en todo
el mundo civilizado.
Ejerciendo legítimas funciones periodísticas, preguntamos
al diputado Handal lo siguiente:
Si está tan presto para el debate, ¿por qué
no discute frente a la ciudadanía con los disidentes de su
propio partido? ¿Qué puede esperarse de un movimiento
político que no tolera desviaciones entre sus miembros? ¿Cómo
puede el diputado Handal alegar que supuestas conquistas en educación
y salud justifiquen esclavizar a un pueblo entero y negarle el ejercicio
de libertades fundamentales? ¿En qué países
hay esquemas de gobierno similares o iguales a los que él
propugna?
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