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Alcaldía
desalojó una biblioteca de su local
La Unión. El alcalde expresó
que no quisieron contratar a una secretaria de su partido político
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Mobiliario y libros de la
Biblioteca que la Casa de la Cultura tenía en Santa
Rosa de Lima, fueron almacenados.
Foto EDH
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A pocos les ha hecho gracia la decisión del alcalde de Santa
Rosa de Lima, de desalojar del local que ocupaba, a la biblioteca
de la Casa de la Cultura. Luego de darles un plazo de tres día
para que se retiraran, ayer fueron trabajadores municipales los
que trasladaron estantes y libros a una bodega.
La razón, según palabras del jefe edilicio Anastasio
Benítez, del Partido de Conciliación Nacional, fue
que usarán el espacio para instalar una biblioteca propia.
Pero hay otra razón. Fue claro en que antes conversó
con el director de Casas de la Cultura a quien pidió que
le diera la oportunidad de colocar como bibliotecaria a una
muchacha que por dos años ha sido secretaria del partido.
Al notar que no le daban una resolución, le dijo que necesitaba
que desalojaran el local. Lo remodelaremos para prestar nosotros
el servicio, indicó.
Problema
La Casa de la Cultura permaneció cerrada por dos meses. Al
parecer su director tiene problemas de salud y fue incapacitado.
En junio, cuando trataron de abrirla de nuevo, la municipalidad
no lo permitió.
Ayer, la ex directora de la entidad, Maritza Prudencia, supo del
desalojo de los libros y se mostró disgustada. Ella dirigió
durante nueve años la entidad hasta finales de 2002 cuando
renunció.
No es aceptable lo que hacen. Están botando nuestro
patrimonio y dañando a los estudiantes, manifestó.
Luego agregó que la biblioteca tiene cerca de ocho mil libros
que son usados para consultas didácticas por estudiantes
y otros vecinos.
Agregó que el Comité de Apoyo de la Casa de la Cultura
se reunirá para buscar soporte de todos los sectores de la
sociedad a fin de buscar un local adecuado para que funcione la
entidad.
No será difícil hacerlo. Muchos padres de familia
están conscientes de la utilidiad del centro para sus hijos
y de la forma en que les afecta su cierre.
Un padre de familia piensa que, al tener una biblioteca cerca, sus
hijos no corren riesgos al desplazarse a otros sectores de la zona
oriental en busca de material de consulta.
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