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El Salvador en perspectiva
Arrogancia y presunción

Hay
quienes cambian la cachucha de guerrillero por el sombrero de paja
del campesino y retan a Estados Unidos al estilo de Fidel Castro.
Los asilos de enajenados están llenos de recluidos que ponen
la mano derecha con garbo en su chaleco y se pasean con estilo diciendo
que son Napoleón. Otros levantan su brazo derecho y reparten
bendiciones a multitudes imaginarias, para que nunca les falte nada
en este mundo y sus pecados sean perdonados para ganar el cielo.
También hay quienes cambian la cachucha de guerrillero por
el sombrero de paja del campesino y retan a Estados Unidos al estilo
de Fidel Castro. Estos últimos no están en un asilo
de enajenados, pero nosotros creemos que deberían de estar.
Estos con demagogia y engaño buscan congraciarse con los
agobiados campesinos, víctimas de las locuras del pasado,
que desconocieron la propiedad agrícola privada, confiscaron
los bancos y dividieron las grandes empresas agrícolas rentables
en minifundios improductivos. Realmente nos parece que algunos confunden
la magnesia con la gimnasia.
Creemos que es importante comentar las declaraciones de Schafik
Handal, que aparecieron en El Diario de Hoy el 29 de junio, acerca
de una de las entrevistas de rutina que ha sostenido el Encargado
de Negocios de Estados Unidos, el señor Philip French, con
representantes de todos los partidos políticos del país.
El caudillo militante del FMLN declaró que había aprovechado
la ocasión para anunciar la decisión del FMLN de establecer
condiciones a Estados Unidos, si desea seguir teniendo relaciones
con el partido en caso de que éste llegue a la Presidencia.
Esto nos parece el colmo de la arrogancia e insolencia. Dijo que,
según el artículo citado, Estados Unidos deberá
respetar la ideología económica (totalitaria) del
Frente, no oponerse a revertir las leyes que autorizaron las privatizaciones
de los servicios públicos ni la circulación del dólar.
Lo más grave fue la exigencia de aceptar que El Salvador
mantuviera relaciones con Cuba. No sabemos si los salvadoreños
juiciosos deberían reír o llorar ante semejantes pretensiones,
que ponen a El Salvador en ridículo ante el mundo. En primer
lugar hay que imaginarse la reacción de Estados Unidos, el
país más rico y poderoso del mundo, un verdadero gigante,
al escuchar condiciones de una fracción política del
pulgarcito de América, que ha logrado importancia local por
la crisis económica y social mundial, surgida por la transición
de mercados nacionales en un sistema globalizado.
¿Qué pasará si el país adoptara la política
de Fidel Castro? Lo primero sería declararse enemigo de Estados
Unidos, repudiar la economía de mercado, el capitalismo y
la democracia, y estar dispuesto a colaborar con los terroristas.
En 1960, Castro decidió adherirse al bloque soviético.
En 1962 autorizó a Nikita Krushchev instalar misiles nucleares
en Cuba, apuntando a Estados Unidos. Se evitó una guerra
nuclear cuando la Unión Soviética desistió.
Con la caída de los Somoza en Nicaragua y la subida al poder
de los sandinistas, Castro fue el intermediario de la Unión
Soviética, que pretendía hacer de Nicaragua uno de
sus satélites militares. Castro se involucró con el
FMLN, al apoyar la subversión que intentó incorporar
a El Salvador al bloque soviético por medio de las armas
que recibían a través de Nicaragua, alianza que no
cesó su agresión hasta que la Unión Soviética
se derrumbó.
La vergonzosa adhesión pública del FMLN al ataque
terrorista del 11 de septiembre a Estados Unidos basta y sobra para
confirmar su ideología anti-Estados Unidos, que sólo
puede someter a El Salvador a las condiciones lamentables de pobreza
que sufren Cuba, Etiopía, Uganda y otros países desorbitados.
Los oportunistas dispuestos a pactar con el FMLN, con tal de llegar
al poder, deben pensar que las promesas de campaña nunca
se cumplen y si están dispuestos a prescindir de los beneficios
que nos brinda Estados Unidos.
*Escritor y columnista de El Diario
de Hoy.
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