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Menor
fue ultimada a balazos
Santa Ana. La joven de 16 años,
fue asesinada porque, presuntamente, mantuvo relaciones con miembros
de maras rivales
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Las rivalidades entre pandillas
son uno de los móviles más frecuentes de hechos
delictivos que se registran en Santa Ana. La población
está cansada de ésto.
Foto EDH
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Fue una muerte anunciada. La infidelidad rayó en el cinismo
e hirió el orgullo de la pandilla. Engie Zuleyma Contreras
jugó con fuego a sus 16 años y se quemó.
Eran las 8:30 de la noche, cuando los vecinos de la colonia Méndez
del cantón Comecayo, de Santa Ana, escucharon los disparos.
Los gritos de dos jovencitas alertaron a los residentes. Varios
de ellos, con temor, salieron a la calle a enterarse de lo que pasaba.
Más de uno colaboró en auxiliar a Engie y trasladarla
al Hospital Nacional San Juan de Dios.
La mala reputación que pesaba sobre la joven fue lo de menos.
En ese momento, nadie preguntó quién era ni por qué
fue atacada a balazos. Sólo la levantaron en brazos y la
sacaron de allí.
Antes de llegar al centro hospitalario, la joven expiró.
Era inevitable. Su vida debía terminar la noche del 3 de
julio de 2003.
Las lamentaciones vinieron después, cuando los familiares
y amigos se reunieron en torno al féretro con los restos
de la joven.
El que mal comienza, mal acaba. Hace dos años,
Engie Zuleyma dejó de estudiar para dedicarse a la vagancia.
Antes, dejó un mal récord en el centro escolar donde
estaba matriculada: el que funciona en la colonia Santa Lucía.
Uno de sus tíos, Carlos López, cree que su muerte
es una venganza producto de las rivalidades entre pandillas. Al
parecer, su sobrina convivió primero con un integrante de
la Mara 18. Luego, tuvo la mala idea de enredarse íntimamente
con un Salvatrucho.
Ella se enrolló con ellos y después andaba con
los de la MS, recordó José (nombre ficticio),
uno de los jóvenes que la conocieron.
Necesita amor
Engie vivía con su abuela, mujer que se responsabilizó
de ella tras una serie de circunstancias que terminaron por separar
a la joven de su madre. Era una adolescente sin guía. Una
niña que carecía de hogar y buscaba cariño,
aceptación.
Los problemas para la joven no llegaron de sorpresa. Hace un poco
más de tres meses, Engie Zuleyma fue atacada a balazos.
Resultó herida de gravedad y fue internada en el Hospital
San Juan de Dios. Estuvo a punto de perder la vida. Pasaron varias
semanas antes de que su estado se estabilizara. Tenía apenas
un mes y días de haber salido del nosocomio cuando la mataron.
Qué Dios se encargue de los culpables, exclamó
un pariente que se escudó en el anonimato para vertir su
opinión sobre el hecho.
El forense a cargo de elaborar el reconocimiento legal del cadáver
se limitó a decir que el cuerpo tenía varias heridas
de bala, en diferentes partes.
Sólo realizando la autopsia, se podrá determinar cuántos
disparos acabaron con la vida de Engie.
El homicidio fue descarado. Los que lo ejecutaron no cuidaron de
guardar sus identidades.
Hoy la PNC y la Fiscalía están tras la pista de los
culpables. Aunque horas después del asesinato, efectuaron
un operativo de búsqueda, el dispositivo resultó infructuoso.
Pese a todo, la familia doliente espera justicia.
La justicia hace justicia
Los pandilleros siguen siendo noticia en Santa Ana. Pese al temor
que generan en la población, las autoridades luchan por contrarrestar
el fenómeno y administrar justicia entre los que son capturados.
- Recientemente, los de la Mara 18, Guillermo Polanco y Óscar
Cáceres, fueron condenados por el homicidio de un joven de
14 años.
- El Tribunal Segundo de Sentencia de Santa Ana les impuso una pena
de 30 años, la máxima para un asesino.
- El crimen del menor se registró el 10 de abril de 2002,
en el pasaje La Joyita, de La Laguna Seca, en Chalchuapa.
- La Fiscalía descubrió que todo fue un error. Los
pandilleros se equivocaron de víctima.
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