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Comentario de la semana
Cañoneo hacia el TLC
La oportunidad
que durante los últimos cincuenta años hemos venido
buscando, como región, se encuentra ya a meses plazo.
Allí van.
Primero fue la Iniciativa Mesoamericana de Comercio, Integración
y Desarrollo, autodenominada Iniciativa CID (?), la
que solicitó una moratoria a las negociaciones del TLC con
Estados Unidos.
Un día después, diputados de izquierda en el Parlamento
Centroamericano (Parlacen) manifestaron su oposición absoluto
rechazo hacia el TLC con Estados Unidos. Luego le llegó
el turno al diputado Salvador Arias, del FMLN, quien en referencia
a las negociaciones comerciales con nuestro principal socio comercial,
y al fijar la posición de su partido político, dijo:
No hay nada que negociar en el TLC. No daremos los votos para
ese tratado, deben crearse alternativas.
Por haberse dado las anteriores posiciones en un plazo de cinco
días, se da entonces por iniciado el cañoneo, el ataque
político, hacia el TLC con Estados Unidos. Por natural y
consecuente la última declaración, pues iniciemos
por ella.
La pregunta que habrá de responder el FMLN es si está
con Washington o está con La Habana. Porque no se puede estar
con las dos al mismo tiempo, en el actual contexto global.
Estados Unidos es nuestro principal socio comercial, posee la economía
más fuerte del planeta y en su seno radica casi una tercera
parte de nuestra población, que constituye el motor principal
de nuestra economía. En Cuba fusilan lancheros, reprimen
a la disidencia, viven en miseria los no afiliados al partido y
vaya que sí tienen sus aliados relevantes interrogantes.
Con Washington o con La Habana. Ésa es la decisión
a tomar.
Pero, además, muy conveniente sería que explicara
el FMLN las alternativas que deberían crearse,
por el tenor literal de las declaraciones del diputado, en sustitución
del TLC con Estados Unidos. O para decirlo en otras palabras, es
que acaso existe un mejor proyecto regional que el de asociarnos
política y económicamente con la súper potencia
única en el mundo.
De existir, pues, sería de admirar y agradecer el que nos
la dieran a conocer. Porque la realidad es que no se ve otro camino
más expedito para alcanzar la tan buscada y necesaria prosperidad
regional.
Oportunidad platinum
Al leer con atención la publicación de la Iniciativa
Mesoamericana CID (?), comparto en lo esencial
las taras atribuidas al desempeño regional ante los negociadores
estadounidenses. Específicamente, las mostradas por miembros
de algunos países que no van adelante en el proceso de negociación.
Comparto también el desafío central de alcanzar un
buen acuerdo comercial para la región. Y deseo extenderme
en este punto.
No siendo económico el interés de Estados Unidos en
esta negociación, inicialmente década y pico
atrás fue asunto de visión, de convicción
en las economías abiertas y el libre mercado. Una sola
zona de libre comercio, desde Alaska hasta la Patagonia, solía
decir George Bush padre, en referencia al ALCA.
Con el interminable flujo migratorio hacia ese país, se insertó
el pavoroso monstruo del crimen organizado. Por donde pasa
una persona sin papeles, confirmó una vez a tres periodistas
salvadoreños un agente de seguridad estadounidense, pueden
pasar drogas, armas, y hasta vehículos robados. Prosperidad
para la región, antídoto para la emigración
no legal, pensaban los estadounidenses. Jaque al crimen organizado.
Llegó así el 11 de septiembre de 2001 (9-11).
A la conjugación de los elementos mencionados, se les adhirió
otro de muchísimo peso: el de la seguridad nacional.
Vecinos prósperos, estables, respetuosos del Estado de Derecho,
se vuelven a su vez vecinos confiables, y desde el día en
el que todo cambió (9-11), cuando la seguridad nacional se
volvió prioridad AAA de Estados Unidos, pues
para ellos contar con vecinos confiables, estables y prósperos,
más allá de Canadá y México, es siempre
un asunto de convicción, pero también de seguridad
hemisférica.
Soy un fiel convencido, en lo personal, de que la gente percibe
oportunidades en el TLC con Estados Unidos. Poco a poco vamos comprendiendo
los centroamericanos que se acerca el cierre del acuerdo comercial.
La oportunidad que durante los últimos cincuenta años
hemos venido buscando, como región, se encuentra ya a meses
plazo.
No existe mejor oportunidad para Centro América.
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de
Hoy.
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