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La nota del día
Comiencen “concertando” con sus disidentes

“…una amplia concertación con el empresariado nacional y el empresariado nacional no sólo son pequeñas cúpulas, el empresariado nacional, con lo cual nos hemos estado reuniendo una cantidad importante de ocasiones …”

En un programa televisivo, el alcalde de Santa Tecla, Oscar Ortiz, anunció que de llegar al poder, “El Frente” (los comunistas) va a concertar muchísimo, con todo grupo y sector.

Va a concertar con pequeños y medianos agricultores, con empresarios, con comerciantes, con comunidades, etc. Va a “concertar” con medio mundo, menos, desde luego, con los disidentes de su propio partido, los “gusanos”, como les llaman en Cuba.

De acuerdo con la promesa efemelenista, se vendrá sobre el país una avalancha de concertaciones; el deseo es no tener ni tregua ni descanso y concertar casi con todos, todo el tiempo.

Pero, entonces, ¿para qué sirven las leyes? ¿Es que sobre las leyes va a levantarse un andamiaje de concertaciones, que las relegue a un segundo nivel, o de hecho las anule? Además, ¿qué diablos hay que “concertar” en una sociedad de Derecho? ¿Y qué sucederá si un sector no tiene interés en concertar y simplemente actúa de acuerdo con la ley escrita?

Los comunistas pretenden pasar por encima de un principio básico del Derecho: que las entidades públicas, sean gobiernos o partidos políticos, sólo están facultadas a hacer lo que la ley les permite.

Es válido que un partido se reúna y negocie con grupos diversos, pero no que ande imponiendo “concertaciones”, pues eso se presta a la corrupción, al tráfico de influencias. Ya tuvimos en El Salvador la experiencia de otro régimen populista, el de Duarte, “concertando” con la gente a quien le robó sus propiedades, sus bancos y sus negocios.

Por lo demás, los salvadoreños ya saben lo que significa “concertar” con los comunistas: aceptar sin réplica lo que plantean, como sucede con los huelguistas del ISSS. Cada vez que los negociadores del gobierno acordaban algo, se presentaban nuevas exigencias.

Y cuando no les aceptan sus posturas, salen a bloquear calles y amenazan de muerte a quienes se les oponen. Las “turbas divinas” en Nicaragua eran el garrote para doblegar a quienes no aceptaban los términos de las “concertaciones” ofrecidas por los comunistas.

“Concertando” a palo limpio

Es natural que en las sociedades democráticas, y no hay una sola bajo control de comunistas, el debate, las negociaciones, los arreglos y las diferencias “están a la orden del día”. Cada sector expone a gobiernos y partidos sus problemas y sus deseos, bajo el entendido que las decisiones se tomarán ajustadas a la ley y a la sensatez.

¿Qué los comunistas quieren “concertar”? A otros con ese cuento. La historia del partido es de violencia, agresión, actos de fuerza. Así vienen actuando desde su base principal, la Universidad de El Salvador, y así fue en los años previos a la guerra.

No hay un país que haya caído bajo control de los comunistas donde no se imponga desde un principio un Estado policial, donde la delación y la persecución no sean la norma para poner quieta a la gente.

¿Qué van a “concertar”? Ya comenzaron purgando a los “renovadores” dentro de su propio partido, y agrediendo y apaleando periodistas y camarógrafos. Que otros comulguen con esas ruedas de molino…

 

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