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Cantón
La Criba estrena escuela
Santa Ana. La comunidad se encamina
al progreso gracias a la organización de sus vecinos. Han
instalado agua, electricidad y construído una escuela.
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El corte de la cinta fue
presidido por Maximino Quintana, Rubén Pimentel, Lic.
Isabel Lara y Marco Tulio Fuentes.
Foto EDH
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La deprimente imagen de una escuela con paredes de adobe agrietadas
por los terremotos de 2001, quedó en los recuerdos de quienes
viven en el cantón La Criba, en Candelaria de la Frontera.
Hoy ellos disfrutan la seguridad de tener un edificio de sistema
mixto para que sus hijos reciban clases.
La escuela es un peldaño más en su ascenso al desarrollo.
Ya antes lograron la introducción de agua potable y energía
eléctrica, así como el mejoramiento de caminos vecinales.
En todo, han gestionado ayuda material y han aportado la mano de
obra.
La escuela
Un edificio de adobe fue durante dos décadas la sede del
centro de estudios. Era antiguo, de diseño colonial.
Los terremotos de 2001 lo convirtieron en ruinas y en un riesgo
para docentes y alumnos.
Ante ello, los vecinos, organizados en una Asociación de
Desarrollo Comunal buscaron apoyo del Ministerio de Educación,
según detalló Maximino Antonio Quintana, presidente
de la ADESCO. En la dependencia estatal les respondieron que no
podían ayudarles por el momento.
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11
meses
Desde que inició la gestión ante USAID hasta
la finalización de la construcción de la escuela
del cantón La Criba, transcurrieron once meses
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450
estudiantes
De parvularia a sexto grado, son 450 los alumnos que reciben
clases en el centro escolar. Todos provienen de familias pobres,
generalmente agricultores
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4
aulas
Gracias al apoyo recibido, fue posible construir cuatro nuevas
aulas en el centro de estudios. Estas son de sistema mixto,
amplias y ventiladas
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Preocupados gestionaron ayuda de otros organismos con iguales resultados.
Fue en la Agencia Internacional para el Desarrollo, de los Estados
Unidos, donde les tendieron la mano.
La institución verificó la necesidad y el 16 de septiembre
de 2002, entregó a la ADESCO un cheque por más de
25,000 dólares destinados a materiales.
El Programa de Fortalecimiento Social, de la Fundación Salvadoreña
para el Desarrollo, les brindó la asesoría y asistencia
técnica para la ejecución de la obra.
Con ello, los pobladores tenían a mano los principales recursos,
se organizaron para aportar la mano de obra no calificada y era
frecuente que se viera a hombres y mujeres cargando ladrillos, preparando
cemento o desarrollando otros trabajos. Algunos incluso abandonaron
por varios días sus labores agrícolas para acelerar
la obra.
Ofertas a la vista
La forma en que se han organizado los residentes en el cantón
La Criba, ha llamado la atención de las autoridades.
- Antes, ellos gestionaron ayuda para reparar sus caminos vecinales.
También introdujeron electricidad y agua potable.
- El alcalde Rubén Pimentel prometió dar más
apoyo a esa comunidad. Lo convencieron la laboriosidad y honradez
de los residentes.
El Lic. Marco Tulio Fuentes, director departamental de Educación
piensa que el esfuerzo de quienes viven en La Criba, es una verdadera
lección para otras comunidades, de la que otros deben aprender.
En algún momento la escuela fue un sueño, hoy
es una realidad, concluyó.
Se necesita mucho trabajo
Los esfuerzos del gobiernos y Ongs para proteger el ecosistema,
hallan algunos obstáculos.
- El sector es reserva natural y hábitat de muchas especies
animales y vegetales.
- Esto atrae a cazadores y taladores furtivos que destruyen especies
en peligro de extinción
- En la zona hay pumas, pajuiles, caimanes, águilas y otros
animales considerados en peligro de extinción. Hay flora
exclusiva de la región
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