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Reclusos
en Ilobasco piden sacar a mareros
Cabañas.
La presencia de 22 dieciochos en la penitenciaría
ha provocado descontento entre los demás presos.
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Los reclusos de Ilobasco
negociaron con las autoridades la suspensión de la
huelga de hambre, pero no hubo acuerdo.Foto
EDH
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Los niños miraban asustados el ingreso de los periodistas.
Los primeros en entrar fueron los camarógrafos de los canales
de televisión y los fotógrafos de los periódicos.
Los reporteros iban detrás.
Dos adultos responsables del orfanato accedieron a brindar ayuda
a los comunicadores. Al otro lado del muro, 137 reos protagonizaban
un escándalo en el Centro Penal de Ilobasco.
El Hogar de Niños Sin Familia alberga a infantes menores
de 12 años. Ayer su jornada matutina fue interrumpida por
los gritos de los presos, que exigían el ingreso de los periodistas
a la penitenciaría.
Los reclusos externaron sus demandas a los comunicadores que se
subieron al muro que divide el penal del orfanato.
Los internos están en huelga de hambre desde la noche del
miércoles. Abstenerse de sus alimentos es una medida de presión.
Ellos exigen que 22 reos de la Mara 18 sean trasladados
a otra penitenciaría.
El grupo de la discordia llegó a Ilobasco procedente
de otros penales, tras la clasificación de presos ejecutada
por la Dirección de Centros Penales. Al parecer, desde ese
día comenzaron los problemas.
Juan Ramón Arévalo, inspector general de Centros Penales,
informó de que el 26 de junio pasado, un civil fue atacado
por los pandilleros.
Más problemas
Después de dicho suceso, las autoridades del recinto decidieron
trasladar a 20 mareros hacia el Centro Penal de Ciudad
Barrios, en San Miguel.
Sin embargo, la medida de poco sirvió. El martes 1 de julio,
a las dos de la tarde, los pandilleros iniciaron una trifulca. Cuatro
reos resultaron heridos: tres mareros y un civil.
Los responsables de los disturbios hicieron explotar dos granadas
hechizas o papas en el reclusorio de Ilobasco.
Al final de la jornada de ayer, sólo los delegados de la
Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y representantes
del Ministerio de la Gobernación conversaron con los reclusos.
Los presos aún esperan respuestas. Arévalo fue tajante:
No hay dónde trasladarlos.
Mientras tanto, los ancianos del Asilo de Ilobasco disfrutan de
la comida despreciada por los presos.
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