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In memóriam
Estamos de luto
Estamos de luto. Un valioso hijo de la patria se ha perdido, pero
queda el recuerdo de su hombría de bien, su valioso ejemplo
cívico y la lección de entrega y responsabilidad que
magistralmente nos impartiera.
Me descubro ante él, y respetuosamente lo saludo.
A raíz de la muerte de los jesuitas, el presidente de la
República, licenciado Alfredo Cristiani, nombró varias
comisiones para que fueran al extranjero a explicar a las autoridades
correspondientes la posición de nuestro gobierno en tales
circunstancias. Como Ministro de la Presidencia en ese entonces,
presidí la misión que fue a España, Italia
y al Vaticano.
Entre los miembros de la delegación iba Archie Baldocchi,
a quien le solicité su colaboración como secretario
de la comisión, para efectos de la redacción del informe
del caso, labor que con agrado y diligencia cumplió a cabalidad.
Este hecho, sumado al contacto estrecho durante el desarrollo de
la misión, y a haber viajado uno junto al otro de regreso
al país, me permitió alternar con él y abordar
varios temas relacionados con la vida del país y formarme,
con ello, un concepto de la calidad humana de Archie.
Le referí que hace algunos años había tenido
la oportunidad de conocer a su hermana Patricia, y a su esposo Mauricio
Borgonovo Pohl, compañero de gabinete, cuando él era
Canciller de la República otro gran salvadoreño
caído sirviendo a nuestro país y quien fuera
secuestrado por las FPL y encontrado asesinado en la madrugada del
11 de mayo de 1977.
Pasan unos años y veo a Archie en ARENA como presidente del
COENA, formando equipo con sobresalientes empresarios nacionales
que, en número y calidad, despertarían la envidia
de cualquier instituto político del ambiente.
Pero lo que me ha motivado a escribir estas líneas es haberle
visto por televisión la noche del 16 de marzo, día
de las elecciones, cumpliendo con sus obligaciones de presidente
del COENA, a pesar del evidente deterioro de su quebrantada salud
y del esfuerzo y sacrificio que ello le demandaba.
Me impactó su valor cívico, su gesto ciudadano y patriótico
y el alto grado de responsabilidad que demostraba al cumplir con
el deber de informar a los medios y responder a los comunicadores
el acosador interrogatorio a que fuera sometido. Archie no fue sustituido
por ningún alto funcionario del partido; asumió con
ejemplar valentía su papel, hasta que el telón diera
por finalizada la obra de ese día.
Admiré su desempeño, su espartana conducta una
causal del porqué de su éxito en la vida, lo
que recalca el alto significado que tuvo para nuestro partido tenerlo
como presidente.
Estamos de luto. Un valioso hijo de la patria se ha perdido, pero
queda el recuerdo de su hombría de bien, su valioso ejemplo
cívico y la lección de entrega y responsabilidad que
magistralmente nos impartiera.
Me descubro ante él, y respetuosamente lo saludo.
* Coronel.
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