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Palabras
Huésped ligero de equipaje
Estaba yo en la ventanilla de reservaciones de un hotel, registrándome
con el empleado, cuando llegó a mi lado un hombre, con aire
de distancia de caminos recorridos y raro aspecto, también
a inscribirse.
El empleado del hotel anotó su nombre y señas, y luego
le preguntó cuál era su equipaje para conducirlo a su
habitación con el botones.
El recién llegado huésped le contestó con simpleza:
Todas mis cosas las llevo conmigo. No traigo maletas...
Quedé contemplando el rostro de aquel hombre ante la extrañeza
del empleado del hotel, que no atinaba a comprender su actitud ni
sus palabras.
Bueno, llevo el dinero suficiente en mis bolsillos para pagar
el hotel y para seguir mi ruta, aclaró el huésped,
con una burlona sonrisa en sus labios.
Su rostro tenía la luz, el extraño resplandor de aquel
que lo posee todo. Llegaron otros huéspedes, en lujosos coches
y cargados de maletas y joyas, con el rostro tenso, amargado y sin
luz.
Aquel hombre en cambio, con tan poco parecía tenerlo todo.
Todo dentro de sí.
Sonreía como un niño cuando cree suyas todas las cosas
del mundo.
Día
a Día
Los cabecillas comunistas se deben informar con sus compinches
en el resto de países centroamericanos, cuáles son
los precios y las facilidades para conseguir teléfonos, y
comparar con las excelentes condiciones que privan aquí.
Se darán cuenta de un hecho muy revelador: que es más
barato llamar de El Salvador a Estados Unidos, que de Estados Unidos
a El Salvador. O para el resto del mundo.
Pero ellos, lo aseguran, van a competir con los conocimientos
profundos que tienen en todo; será de soplar y hacer botellas.
No olvidemos que uno de los principales cabecillas del partido es
don Humberto Centeno, antiguo dirigente del sindicato de ANTEL y
que al sólo verlo se descubre, además de sus inmensas
dotes intelectuales, lo que debe conocer sobre tecnología
de punta en comunicaciones, de cómo montar una gran empresa,
de cómo competir contra franceses, estadounidenses e ingleses.
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