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Comentando
¿Gobernador Schwarzenegger?
Entre
celebraciones patrias y angustias por la magnitud del déficit
presupuestal del Estado, los californianos responsables suspiran
por el éxito de la nueva película de Schwarzenegger
Como en las malas películas de acción de la década
de los 80 en Hollywood, Arnold Schwarzenegger, el mismísimo
Terminator, podría estar considerando abandonar
su carrera de actor y convertirse en gobernador de California. Si
esto llegara a suceder, las aspiraciones del Estado para que el
resto de la nación lo tome en serio sufrirían un golpe
mortal.
El Estado más poblado de la unión americana y cuya
riqueza lo haría, si fuera un país, la quinta economía
del mundo, no sólo enfrenta serios problemas económicos,
sino que parece haber cerrado las rutas para un acuerdo, al crear
una atmósfera política totalmente envenenada. ¿No
me cree? Siga leyendo.
Aduciendo que el gobernador Gray Davis mintió respecto a
la magnitud del déficit presupuestal para lograr su reelección
en noviembre pasado, un grupo de conservadores radicales del Partido
Republicano ha decidido intentar botarlo de su puesto. ¿Cómo?
Convocando a un referendo en el que los votantes decidirían
si quieren que Davis permanezca en su puesto o si prefieren sustituirlo
con alguno de los políticos inscritos en la iniciativa.
¿Se imagina lo que sucedería en el mundo si se pudiera
correr de sus puestos de elección a los políticos
que mienten?
El patrocinador de la idea es Darrell Issa, un hombre que se hizo
millonario vendiendo alarmas para coche y que actualmente es Representante
en el Congreso. Pero la carta más fuerte que tendrían
los republicanos es Schwarzenegger quien, hasta el momento, no ha
anunciado si participará en la farsa producida, eso sí,
con estricta observancia de la ley constitucional del Estado.
Varios factores alientan la especulación de una posible candidatura
de Schwarzenegger. El referendo, si es que fructifica, le ofrece
el vehículo perfecto para colarse a la gubernatura, ahorrándose
quizá el riguroso escrutinio que los medios realizan en campañas
convencionales.
¿Qué cualidades, atributos o experiencia política
tiene el actor austríaco para aspirar a la gubernatura del
Estado? Su popularidad. ¿Nada más? Y nada menos. Hoy,
con un mercadeo sofisticado y con el reconocimiento que tiene su
nombre, Schwarzenegger podría ganar este tipo de elección.
El proceso de referendo en California requiere la recolección
de 900,000 firmas en cierto plazo. Esto calificaría la medida
para incluirla en la elección de noviembre.
A diferencia del referendo en Venezuela, en el que la ineptitud
probada del presidente Hugo Chávez justifica el referendo,
el mecanismo constitucional californiano no prevé la convocatoria
a elecciones si los votantes decidieran correr al gobernador. En
Venezuela sí.
El problema para California es que la farsa del referendo ha distraído
la atención de los miembros de la legislatura de los enormes
problemas que enfrenta el Estado. Al 1 de julio, el déficit
presupuestal de California alcanzó los $38 mil millones de
dólares y ya venció el plazo constitucional para ajustar
el presupuesto.
El rumor es que la minoría republicana en la legislatura
no tiene ningún incentivo para ayudar a Davis a salir del
atolladero en el que se encuentra y es capaz de sacrificar el bienestar
del Estado con tal de lograr el poder de cualquier manera.
Davis, por su parte, teme el referendo porque su popularidad ha
descendido a niveles sin precedente en la historia reciente del
Estado. Al intentar convencer a los votantes de que no firmen la
petición, Davis ha logrado que ninguna de las figuras políticas
demócratas acepte inscribir su nombre en la lista de posibles
reemplazantes. Hasta ahora, su partido ha mostrado una disciplina
insólita, aunque en privado critiquen sin piedad su desempeño.
Esta semana de celebraciones patrióticas, los californianos
deberán observar con cuidado si la nueva película
de Schwarzenegger tiene éxito en la taquilla. Si lo tiene,
cosa que muchos críticos dudan, es posible que el austríaco
decida continuar su carrera cinematográfica, aniquilando
todo lo que se le ponga enfrente. Si fracasa, y se decide por la
política, el daño que le haría a California
sería incalculable.
*Miembro del consejo editorial de Los Angeles
Times.
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