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Palabras
Mi tía Rosalía
Otra
novia de San Julián, oriunda de Guaymumuz, tierra de mis
orígenes, se llamaba Rosalía. Hermana de mi madre,
quedó soltera por una dolencia neurológica que la
encerró desde niña en las habitaciones y detrás
de los jardines.
Murió sin nadie en su vientre y en su corazón a los
quince años, como una bella flor epiléptica que floreciera
allá en las costas del bálsamo.
Pues bien, para Rosalía de San Marcos, la novia feliz, y
para Rosalía de San Julián, la novia desdichada, el
cantor había escrito el poema, que empieza con que este
era un rey que tenía un rebaño de elefantes y un castillo
de diamantes... La novia quiso cortar del cielo una estrella,
y Dios no se ofendió, etc.
El cuento era el mismo. Una historia de amor que se nos borra. Un
verso, un perfume de enero que vuela hacia el corazón de
esa novia feliz, que buscamos toda la vida nosotros los cantores.
Novia que después de apagarse se renueva en la especie. Por
el mismo amor muere hoy una novia, mientras nace otra al filo de
la aurora de un girasol abriéndose a la luz.
Es la otra novia de enero. La que nace en cada amanecer.
Dia a Dia
Las grandes empresas, y lo grande siempre es relativo,
crecen por muchos factores, siendo uno de los principales las economías
de escala. El horno artesanal de pan utiliza con poca o menor eficiencia
su combustible (la leña), su harina, su venta y su mano de
obra, que la gran fábrica de pan. Comencemos por los empaques:
hay mayor garantía de pureza para el consumidor cuando el pan
viene envuelto y está garantizado por la marca. Pero empacar
pan a la velocidad con que éste se produce requiere equipos
costosos a los que se debe dar mantenimiento permanente. Lo mismo
cabe decir sobre el transporte y el almacenamiento de la harina y
otras materias primas.
No hay servicio o producción de artículos de consumo
para las masas, en un país, que puedan llevar a
cabo miniempresas o inclusive medianas empresas. Y sólo la
gran empresa consigue abaratar los productos para que estén
al alcance del bolsillo de la gente. Pero, además, hay bienes
y productos que sólo pueden fabricar grandes empresas, como
es digamos el caso de las computadoras. |
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