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Maduro declara la guerra
a las maras
Los mareros controlan los barrios populosos de las principales
ciudades hondureñas, donde no llegan las autoridades
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| El presidente Ricardo Maduro instó
al Congreso a prohibir las pandillas juveniles, conocidas aquí
como maras.Foto AP |
El presidente Ricardo Maduro instó al Congreso a prohibir
las pandillas juveniles, conocidas aquí como maras,
tras calificarlas de empresas criminales que perjudican a
la juventud y aterrorizan a Honduras.
En un mensaje difundido por radio y televisión, Maduro dijo
que las maras no deben existir. Si operan, que sea contra
la ley para que las fuerzas del orden puedan detener a sus integrantes
y desarticular su estructura.
Anunció que en las próximas horas enviará un
proyecto de ley al Congreso porque llegó la hora de
prohibir las maras y defender los derechos de nuestro pueblo.
No explicó, sin embargo, en qué consistirá
su propuesta.
Pidió a los 128 diputados de cinco partidos políticos
dejar a un lado sus posiciones partidistas y apoyar nuestra
iniciativa tan importante.
Amenaza social
Maduro indicó que las maras cometen asaltos, homicidios,
trafican con drogas...y permitir la existencia de maras criminales
es una amenaza al estado de derecho.
Admitió que hay barrios enteros de Honduras que viven
bajo el temor de las maras... y voy a liberar esos barrios y devolver
el estado de derecho.
El mandatario sostuvo además que en las maras hay jóvenes
que están atrapados, sin la posibilidad de salir. Los que
intentan renunciar, sufren represalias. Y la única forma
que ellos salgan con vida es a través de la disolución
total de esas bandas criminales... y, por tal razón, es imprescindible
prohibirlas en forma total.
En Honduras
operan más de 500 grupos violentos de la Mara Salvatrucha
y La 18, que aglutinan a unos 100 mil miembros en edades de 8 a
35 años y que mantienen aterrorizados a los 6.6 millones
de habitantes.
Según el Gobierno, el 77 por ciento de los jóvenes
ingresan a las maras antes de los 12 años, debido al desempleo,
inestabilidad económica, fracaso escolar y falta de afecto
en hogares desintegrados.
Así, se dedican a robar, violar mujeres, matar y a consumir
y vender cocaína y marihuana.
Los mareros controlan los barrios populosos de las principales ciudades
hondureñas, donde no llegan las autoridades. Incluso cobran
a los autobuses públicos por circular en las zonas, dinero
que usan para comprar armas y drogas.
Cada chofer de autobús debe pagarles un promedio de 60 dólares
a la semana.
100 mil miembros de las maras que operan en Honduras, mantienen
aterrorizados a los 6.6 millones de habitantes.
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