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La nota del día
Marcha lo social con lo económico

Se ha comprobado que el nivel de vida de una familia mejora proporcionalmente asu cercanía a un camino pavimentado.

l progreso económico lícito siempre produce beneficios sociales. No hay mejoras en las comunicaciones, la generación eléctrica, las carreteras, los parques industriales, los equilibrios macroeconómicos o las relaciones con el exterior, que no contribuyan a superar la calidad de vida de la gente.

Por otra parte, es muy difícil, o imposible, realizar programas “de interés social” cuando no se cuenta con los recursos necesarios. Si el sistema productivo de un país es incapaz de crear riqueza, no se contará con el dinero para mejorar la salud general, construir casas y educar niños. Francia tiene un estupendo sistema educativo no por arte de magia, sino porque las empresas, fábricas y servicios franceses son capaces de financiar un gobierno que a su vez sostiene las escuelas, los maestros y gran parte del aparato de enseñanza. “Gran parte” porque en Francia, como en toda sociedad libre, mucho de la educación se imparte en centros independientes.

Es natural que los gobiernos deben de manera permanente revisar su gasto, evaluar los programas y proyectos que efectúan y reducir dependencias, no porque necesariamente haya que gastar más en lo “social”, sino como sana medida de administración. Los recursos son siempre escasos, por lo que hay que librar una lucha constante para incrementar la eficiencia.

Volvamos a lo “social”. La puesta en marcha de una nueva empresa, o la expansión de las ya existentes, acarrea inmediatos beneficios a la población, tanto en nuevos empleos como en una mejoría de la oferta de artículos y servicios. Hay que reconocer que la más importante labor social es crear empleo estable, pues eso independiza a las familias, ordena sus vidas y, además, les trae prestaciones importantes. Sin trabajo, todo lo demás no pasa de ser puro lirismo.

Estábamos aislados con la vieja ANTEL


Las buenas carreteras son uno de los mayores beneficios sociales para la gente. Que en estos cuatro últimos años se haya incrementado en un cincuenta por ciento la red de caminos y carreteras, es el equivalente a favorecer a comunidades que antes no disponían de ellas. Se benefician al ahorrarse tiempo en llegar a otros sitios, en poder transportar su producción a nuevos mercados, en tener acceso a centros de salud y empleos que antes les eran remotos. Se ha comprobado que el nivel de vida de una familia mejora proporcionalmente a su cercanía a un camino pavimentado.

Igual sucede, como ejemplo, con las buenas comunicaciones. Cuando se privatizó ANTEL, los comunistas alegaron que las compañías privadas no iban a interesarse por llevar los servicios telefónicos a las comunidades rurales, pues “sólo buscan sus ganancias”. Pero la realidad ha sido otra: pueblos, cantones y comunidades que con ANTEL no tenían esperanza de contar con teléfonos, ahora están conectadas. Son muy pocas las comunidades aisladas telefónicamente después de la privatización. Lo raro ahora es que una familia no tenga teléfono.

No hay gobierno en el mundo capaz de sostener por más de un corto tiempo a gente que no trabaja y que además no quiere trabajar. Lo más que se puede esperar es que la gente disponga de las estructuras que le permitan trabajar, como cuando a niños con vocación musical se les enseña música, o a una comunidad se le lleva agua y caminos.

 

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