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Una
mujer de temple
Katherine
Hepburn, un ángel de pelo castaño abandonó
la tierra el domingo, Hollywood y Broadway la lloran como a la mejor
de sus actrices .
Katherine
Hepburn, fue una actriz cuya vida independiente y los personajes
de fuerte carácter que protagonizó, la convirtieron
en un modelo para muchas generaciones de mujeres y una querida heroína
para los cineastas durante más de 60 años. Hepburn
murió el domingo, en su casa en Connecticut. Tenía
96 años.
Su presencia física era distinguida, su a menudo imitada
voz estaba llena de las vocales propias de una bien educada ciudadana
de Nueva Inglaterra. Su rostro era anguloso, definido por prominentes
pómulos.
Representaba papeles de mujeres sofisticadas con una facilidad tal
que sugería la presencia de sólo una tenue línea
entre el personaje representado y su personalidad real.
La comedia romántica, La historia de Filadelfia
y el clásico descabellado Educando al bebé,
se encuentran entre sus mejores y más típicos protagonismos.
Pero a lo largo de 43 películas y decenas de representaciones
en televisión y teatro, Hepburn desempeñó papeles
cómicos y dramáticos tan variados como Jo, en Mujercitas;
Rosie, la solterona renacida en La reina africana y
Leonor de Aquitania, en el El león en invierno.
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Lea además
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Pareja, contra viento
y marea
Katheri ne Hepburn y Spencer Tracy, como las grandes estrellas
del cine que eran, actuaron juntos en nueve películas.
Su historia de amor es una de las más recordadas de
Hollywood.
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Su vida y su carrera estuvieron marcadas por su enredo amoroso
con el actor Spencer Tracy, con quien formó una brillante
pareja y generó una de las más grandes leyendas románticas
del cine. Tracy estaba mal casado y era padre de dos hijos cuando
se conocieron.
Él permaneció casado hasta el fin de sus días.
Vivió junto a Hepburn durante 27 años hasta que murió
en 1967.
Hicieron nueve películas juntos. Hepburn se convirtió
rápidamente en una estrella de cine. Ganó un premio
de la Academia por su papel de Eva Lovelace, la cándida aspirante
a actriz que aprende una dura lección de supervivencia. Era
apenas su tercera película, Gloria matutina,
filmada en 1933. Años más tarde fue nominada para
una docena de óscares. Ganó tres más por las
películas Adivina quién viene a cenar,
El León en invierno y En la fuente dorada,
pero nunca se presentó a recibirlos.
Cuando cumplió los 84 años recordó aquellos
primeros días y con su peculiar firmeza de carácter
dijo: Al principio tenía dinero; no era una pobrecita.
No sé que habría sido de mí si hubiese tenido
que venir a Nueva York y emplearme como camarera o algo así.
Creo que soy un éxito, pero tuve todas las ventajas.
Dio el crédito a su esposo Ludlow Ogden Smith, con quien
se casó en 1928, de haberle ayudado a emprender su carrera.
Pero el público creyó que nunca se había casado.
Vivieron vidas separadas mucho antes de divorciarse en 1934, pero
mantuvieron una relación amistosa. La casa que compraron
juntos en Manhattan fue el hogar de Hepburn hasta su muerte. Hepburn
y Ludlow no tuvieron hijos. En 1938 desempeñó el papel
de una heredera de espíritu liberal en la película
Educando al bebé, juntamente con Cary Grant y
un leopardo, pero el filme, ahora atesorado, fue un fracaso de taquilla.
Ese mismo año su nombre apareció en una lista de actores
calificados como veneno de taquilla, en una encuesta
corrida por dueños de salas de cine.
En lugar de aparecer en una película titulada Los pollos
de mamá Carey Hepburn compró su contrato a la
RKO y realizó otro clásico de comedia romántica,
Día feriado, con Cary Grant, en la que hace el
papel de otra mujer de espíritu liberal.
Luego se hizo cargo de su propia carrera de una manera en que pocas
mujeres se atrevían a hacerlo en el sistema de estudios cinematográficos
de entonces. Philip Barry escribió para ella la obra de teatro
La historia de Filadelfia, con su heroína, Tracy
Lord, modelada al estilo de Hepburn. El personaje es una bella,
alegre y rica mujer, a punto de casarse por segunda vez, cuando
su primer marido y un periodista que cubre la boda llegan y crean
un inesperado conflicto romántico.
La obra fue un éxito y Hepburn era dueña de los derechos
de ésta, ya que Howard Hughes, un novio transitorio, se los
había regalado. Hepburn se acercó a Louis B. Mayer,
presidente de los estudios de la Metro Goldwyn Mayer y se los vendió
con la condición de que ella tuviese el papel principal.
Escogió como director a su amigo George Cukor y pidió
a Spencer Tracy y a Clark Gable como coestrellas. Consiguió
a Cary Grant, para el papel de su primer esposo y a James Stewart
para el del reportero. La película fue un éxito. Desde
entonces no perdió el control de su carrera cinematográfica.
En 1942 volvió al despacho de Mayer con un nuevo guión:
La mujer del año, que es la historia de un inverosímil
romance entre una columnista política de primera y un reportero
deportivo. Pidió a Tracy, a quien nunca había conocido
personalmente, para el papel del periodista deportivo y esta vez
se lo concedieron.
El éxito de La mujer del año y la relación
fuera de cámaras de la pareja llevaron a Hepburn y Tracy
a hacer otros filmes de patrón similar.
Su versatilidad la acompañó hasta muy entrada su carrera.
Hizo el papel de la angustiada drogadicta, Mary Tyrone, en la película
basada en el drama de Eugene ONeill, La larga jornada
del día, hacia la noche. También fue la digna
pareja en rudeza en la película del Oeste de John Wayne El
gallo pico quemado. En 1981, en La fuente dorada
actuó junto a Henry Fonda como la irritable mujer de mayor
edad que tiene que vérselas con la deteriorada memoria de
su esposo mientras insiste en vivir la vida a plenitud.
Sobreviven a Katharine Hepburn, un hermano, el Dr. Robert H. Hepburn
y su hermana, Margaret H. Perry, ambos de Cantón, Connecticut.
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