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Palabras
La otra novia de enero

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Coronada de florecillas blancas de azahar se fue también Rosalía de la aldea. Rosalía, la otra novia de enero.

Y al irse —como en el poema para Margarita—, el viento llevaba esencias sutiles de azahar, y dentro del alma, una alondra azul empezaba a cantar.

También hubo un cantor para Rosalía cuando entre campánulas de iglesias salió desde el altar, coronada de perfumadas flores de azahar, y la aldea se sintió alegre por la novia. La aldea natal que la vio nacer y morir: San Marcos. Fue sepultada en el cerro de San Marcos (es el mismo cerro de San Jacinto, porque al otro lado está un barrio más antiguo: San Jacinto, de donde bautizaron el cerro).

Pero al mismo tiempo que una novia partía, llegaba otra novia feliz a enero: la nieta de Rosalía, Dinorah. Porque la vida se renueva. Y si hoy se va una novia de la tierra, mañana nacerá otra novia enamorada. El amor no termina. Es infinito.
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Dia a Dia

Lo fundamental del comunismo es precisamente su total oposición a la propiedad privada. “Comunismo” se deriva de la propiedad común; campos, fábricas, talleres, bienes colectivos, casas, terrenos, máquinas, todo va a parar al recipiente común.

La gente tiene derecho a ser dueña del tapesco donde se acuesta y del taparrabo con que se cubre, pero nada más.

En la difunta Unión Soviética, los campesinos eran dueños de las pequeñas parcelas alrededor de sus viviendas, pero no en Cuba, régimen que es el modelo y el manipulador del partido aquí.

No es difícil imaginar lo que ocurriría al caerle encima los comunistas a los bienes de agricultores, dueños de taller, propietarios de casas, empresarios de buses. Cuando los robos de los duartistas, perpetrados a punta de pistola en 1980, a pesar de que los afectados no pusieron resistencia, la economía casi colapsó, la corrupción fue la norma, la banca, fue a la bancarrota y casi dos millones de salvadoreños huyeron al exterior. Al día de hoy, la agricultura no levanta cabeza por seguir padeciendo el esquema de la locura.

 

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