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Palabras
La otra novia de enero
Coronada
de florecillas blancas de azahar se fue también Rosalía
de la aldea. Rosalía, la otra novia de enero.
Y al irse como en el poema para Margarita, el viento
llevaba esencias sutiles de azahar, y dentro del alma, una alondra
azul empezaba a cantar.
También hubo un cantor para Rosalía cuando entre campánulas
de iglesias salió desde el altar, coronada de perfumadas
flores de azahar, y la aldea se sintió alegre por la novia.
La aldea natal que la vio nacer y morir: San Marcos. Fue sepultada
en el cerro de San Marcos (es el mismo cerro de San Jacinto, porque
al otro lado está un barrio más antiguo: San Jacinto,
de donde bautizaron el cerro).
Pero al mismo tiempo que una novia partía, llegaba otra novia
feliz a enero: la nieta de Rosalía, Dinorah. Porque la vida
se renueva. Y si hoy se va una novia de la tierra, mañana
nacerá otra novia enamorada. El amor no termina. Es infinito.
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Dia a Dia
Lo fundamental del comunismo es precisamente su total oposición
a la propiedad privada. Comunismo se deriva de la propiedad
común; campos, fábricas, talleres, bienes colectivos,
casas, terrenos, máquinas, todo va a parar al recipiente
común.
La gente tiene derecho a ser dueña del tapesco donde se acuesta
y del taparrabo con que se cubre, pero nada más.
En la difunta Unión Soviética, los campesinos eran
dueños de las pequeñas parcelas alrededor de sus viviendas,
pero no en Cuba, régimen que es el modelo y el manipulador
del partido aquí.
No es difícil imaginar lo que ocurriría al caerle
encima los comunistas a los bienes de agricultores, dueños
de taller, propietarios de casas, empresarios de buses. Cuando los
robos de los duartistas, perpetrados a punta de pistola en 1980,
a pesar de que los afectados no pusieron resistencia, la economía
casi colapsó, la corrupción fue la norma, la banca,
fue a la bancarrota y casi dos millones de salvadoreños huyeron
al exterior. Al día de hoy, la agricultura no levanta cabeza
por seguir padeciendo el esquema de la locura.
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