Turismo
 
Inicio del Sitio Martes 1 de julio
 

 

en elsalvador.com
en la web
en guanaquin.com

CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
SUSCRIPCIONES
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


..OTROS SITIOS
 
 


La nota del día
Se puede ahora escapar de la aldea

En una sociedad libre, el consumidor es el rey; sus votos (las compras) son el elemento decisivo para el crecimiento de las empresas y su permanencia en el poder económico.

La mayoría de las grandes empresas que hay actualmente en El Salvador eran pequeñas hace cincuenta años, o no existían. Y las grandes empresas de entonces han desaparecido en su mayor parte. Este hecho, que se repite por igual en nuestro país como en el resto del mundo, comprueba dos decisivas realidades:

La primera, que el capitalismo es un sistema fundamental y enormemente dinámico, donde la movilidad social —hacia arriba o hacia abajo— es una de sus facetas sobresalientes. Los irreverentes jóvenes que hace medio siglo iniciaban sus pequeños negocios tenían como sus activos más importantes excelentes ideas, enorme creatividad y total dedicación al trabajo.

Lo segundo, que ninguna empresa, fuera de las estatales, goza de garantías en nada. Se dice, como ejemplo de esto, que hace cincuenta años había en Estados Unidos, como hoy, cinco tabacaleras que dominaban el mercado. Pero la más pequeña de aquel entonces (Phillip Morris) es la principal ahora, mientras que la más grande hace cincuenta años es la más pequeña hoy en día. Y nadie puede predecir cómo estarán estas empresas en el dos mil cincuenta.

El factor que determina el éxito de las empresas es su capacidad para satisfacer las necesidades del mercado. Y “el mercado” somos todos: los que compramos, preferimos y escogemos. En una sociedad libre, el consumidor es el rey; sus votos (las compras) son el elemento decisivo para el crecimiento de las empresas y su permanencia en el poder económico. No hay conjuras, cabildeos o presiones para conseguir que una fábrica de camisas o un restaurante se mantenga como preferido del público. Lo que hace la diferencia es la calidad, el precio, la garantía que ofrece para sus productos.

Los ven divertirse pero no trabajando

Para los comunistas y por lo general también la izquierda piensa así, las empresas hacen su dinero “explotando” a sus trabajadores y empleados. En vez de ser las preferencias de los consumidores la clave del éxito, creen que es “la explotación”. La trasnochada tesis, sin embargo, choca de frente contra una contundente realidad: que las empresas más grandes son las que mejor pagan a su personal. La gente se esfuerza por emplearse en ellas, ya que no sólo gana más dinero, sino que tiene mejores oportunidades de progresar, capacitarse, contar con buenas prestaciones y recibir mejor trato. Las grandes y medianas empresas son las que más se preocupan por su imagen, y el nivel de satisfacción que tenga su personal incide en esto.

No es ningún misterio el porqué hay grandes empresas: son grandes pues sólo así pueden satisfacer las grandes necesidades de la población, con un alto grado de calidad y a buenos precios. Abastecer a un pueblo entero de ropa, refrescos, periódicos, materiales de construcción, medicinas, etc., exige de grandes instalaciones y numeroso personal que en su mayoría es especializado. Lo que además es muy importante es que en gran parte las ganancias de estas empresas se reinvierten, pues la competencia tanto interna como externa obliga a la permanente renovación y reingeniería para no quedarse atrás y lo más grave, transformarse primero en pequeña empresa y luego en ex empresa.

La crítica contra la gran empresa surge de la mentalidad de cantinero: ven a los empresarios divertirse, pero no los ven trabajar.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal