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Juez envía a Cavallo a prisión

México se convierte en el primer país de América Latina en extraditar a alguien por violaciones a los derechos humanos bajo el principio de jurisdicción universal.

MADRID, ESPAñA
REUTERS.--
Internacionales
internacional@elsalvador.com 
Cavallo ha sido acusado de haber trabajado en la conocida Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), un centro secreto de torturas durante el gobierno de la junta militar. Foto: REUTERS

El juez de la Audiencia Nacional de España, Baltasar Garzón, ordenó ayer prisión preventiva incondicional para el militar argentino retirado Ricardo Cavallo, acusado de genocidio y terrorismo durante la dictadura militar de Argentina entre 1976-1983.

El magistrado le imputó, además de 227 casos de “desapariciones” y 110 de secuestros, el rapto de 16 mujeres embarazadas cuyos hijos después fueron dados en adopción.

Cavallo, quien niega las acusaciones, fue extraditado el sábado desde México y tras llegar a Madrid en un avión de la fuerza aérea española escoltado por varios agentes de la policía, fue llevado ante Garzón, en una medida calificada de histórica por organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Estaba previsto que Cavallo fuera trasladado a la cárcel madrileña de Soto del Real.

Si es declarado culpable, Cavallo enfrentará penas superiores a los 30 años de cárcel.

Más de 30.000 personas fueron asesinadas o “desaparecieron” durante la dictadura militar en Argentina. Muchas fueron torturadas, otras fueron narcotizadas y posteriormente lanzadas al vacío desde aviones sobre el Río de la Plata o el Océano Atlántico.

Cavallo ha sido acusado de haber trabajado en la conocida Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), un centro secreto de torturas durante el gobierno de la junta militar.

“Esta es la primera vez que una nación extradita a una persona a otro país para someterla a juicio por crímenes contra los derechos humanos ocurrido en un tercer país”, dijo a última hora del sábado Reed Brody, un abogado de la organización Human Rights Watch.

Los defensores de la causa dijeron que el hecho de que la nacionalidad de la supuestas víctimas de Cavallo no suponga un problema y que el militar retirado vaya a ser juzgado por crímenes que, según la acusación, cometió en otro lugar, es un mensaje importante para la defensa de los derechos humanos.

Los reclamos

Abogados de la acusación dijeron que Cavallo, vestido con un traje oscuro, se presentó calmado durante el proceso pero se negó a declarar.

Un reducido grupo de familiares de las miles de personas que fueron torturadas y asesinadas durante la dictadura en Argentina se congregaron a las puertas de la Audiencia Nacional con carteles pidiendo la extradición de otros acusados de asesinato.

“Esperamos que a partir del principio de justicia universal esto continúe con la extradición de los otros 48 que están solicitados por el juez Garzón y los 98 que también solicitamos”, dijo Mónica Cavagna, una argentina que trabaja en defensa de las familias de las víctimas.

“La justicia finalmente le va a llegar”, añadió Cavagna.

Cavallo, que tras dejar el ejército se convirtió en hombre de negocios en México, fue acusado por un periódico mexicano de ser un ex agente de los servicios de inteligencia y su detención se produjo en el balneario mexicano de Cancún en agosto de 2000, cuando se disponía a viajar a Argentina.

No aguantó la mirada de Garzón

En las alrededor de cinco horas que duró la comparecencia ante el magistrado, Cavallo se negó a declarar, alegando que no quería violar las normas de su propio país, a las que, según dijo, se encuentra sujeto dada su condición de capitán de corbeta.

Su defensa, mientras, pidió su puesta en libertad alegando que la Justicia española no es competente en este caso, el mismo argumento que fue esgrimido por el fiscal Pedro Rubira en un escrito remitido a Garzón.

Según el abogado de la acusación popular Manuel Ollé, el ex militar argentino, que vestía un traje gris sin corbata y al que le fueron quitadas las esposas para la comparecencia, fue primero examinado por un médico forense del tribunal, para comprobar su buen estado de salud.

El ex capitán de corbeta “no aguantó la mirada de Garzón cuando éste le leyó sus derechos, algo que Cavallo nunca concedió a sus víctimas”, agregó Ollé.

Otro de los letrados de la acusación, Jaime Sanz de Bremond, relató que Cavallo mostró en todo momento una “tremenda frialdad y tranquilidad”, estuvo “impasible” y “no parecía una persona a la que se le imputan cientos de muertos y cientos de torturas y actos terroristas”.

La voz de una de las víctimas

Una de las víctimas de la dictadura, Malou Cerutti, recuerda la noche del 12 de enero de 1977 cuando su marido Omar y su padre Victorio fueron sacados a la fuerza de la casa en la localidad de Mendoza por el ejército.

Cerutti, quien huyó a México junto a sus tres hijos ayudada por un grupo de una iglesia, nunca más volvió a verlos.

“Quiero que (Cavallo) vaya a la cárcel durante el mayor tiempo posible y que diga dónde están. Eso es lo más importante para las familias de los desaparecidos”, dijo Cerutti.

 

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