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La
nota del día
Se puede ahora escapar de la aldea
Nadie piensa que nuestros niños seguirán eternamente
encerrados en sus comunidades, por lo que se les debe dar la oportunidad
de salir al gran mundo a través de los medios.
Por vez primera en la historia, a los escolares de casi cualquier
país y condición se les presenta la posibilidad de
saltar por encima de sus maestros y sus escuelas, de librarse de
graves limitaciones físicas, de formación de los docentes
y de actitud. Hasta hace muy poco, el escolar estaba limitado a
lo que su maestro sabía y quería enseñarle,
pues la otra posibilidad de aprender, el libro, sólo en pocas
y afortunadas situaciones se encontraba a su alcance.
Hoy en día, los periódicos, la radio y la televisión,
la Internet y el comercio son maravillosas ventanas al mundo, que
están al alcance de todo niño y joven. La esencial
tarea de nuestra sociedad es organizar las actividades escolares
para que estos extraordinarios recursos se aprovechen.
Ver por una hora el Discovery Channel o los muchos programas culturales
que se transmiten a diario enseña más y despierta
en mayor grado la curiosidad de un joven, que muchas sesiones con
maestros que carecen de auxiliares didácticos, o no tienen
la adecuada motivación.
En tal sentido, es muy importante lo que hacemos aquí, en
EL DIARIO DE HOY, ahora imitado por los otros diarios del país:
publicar varias veces a la semana material didáctico de excelente
calidad y al alcance de las escuelas y estudiantes más pobres.
Gráficas e ilustraciones que antes sólo estaban disponibles
en libros muy costosos, ahora se consiguen dentro de los periódicos.
Es más amplio y de mejor calidad lo que se ofrece en EL DIARIO
DE HOY, que el contenido de las publicaciones que distribuye el
Ministerio de Educación.
El papel del maestro es vital para la formación de los niños
y jóvenes. Pero cuando no hay un buen entorno, se carece
de medios, la estructura física es precaria y los alumnos
están desganados, el espíritu del mejor maestro decae.
Por ello, al operarse un cambio, como ahora con los grandes auxiliares
didácticos y las oportunidades que se presentan en publicaciones
y programas, renace el entusiasmo y todos se contagian unos a otros
de la nueva alegría.
Vean en casa y comenten en la escuela
A la par de las publicaciones dedicadas a los escolares y sus centros,
existe también una enorme cantidad de programas de radio
y televisión, que cada comunidad educativa puede ver y estudiar
con provecho. Lo que hace falta es vincular la labor en las escuelas
e institutos a programas de complemento educativo, tanto lo periodístico
como lo que se transmite en televisión y radio. A los niños
se les deben dejar tareas ligadas a lo uno y lo otro, incluyendo
ver y luego explicar transmisiones sobre ciencia, cultura o viajes,
para decir algo.
Recursos suficientes hay, e inclusive se deben aprovechar mejor
las facilidades de la televisión educativa, ahora dedicada
a hacer sus propios programas, cuando hay ya tanto material disponible.
Lo que resta es ordenar los contenidos de la televisión y,
además, pasarlos en horas en que pueden tener una gran audiencia
infantil. Ese tiempo en casa dedicado a ver programas educativos
constituye una extensión de la tarea escolar; los maestros,
por su parte, tendrían la obligación de preguntar
sobre lo que se ha visto y agregar sus propios comentarios.
Nadie piensa que nuestros niños seguirán eternamente
encerrados en sus comunidades, por lo que se les debe dar la oportunidad
de salir al gran mundo a través de los medios.
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