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México
extradita a Cavallo
Decenas
de agentes federales escoltaron ayer al ex militar argentino Ricardo
Miguel Cavallo que -protegido por un chaleco antibalas- fue llevado
al aeropuerto de la capital mexicana para tomar un avión
de la fuerza aérea española que lo trasladó
a España, donde está acusado de genocidio.
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| Policías custodian al ex-militar
argentino Ricardo Miguel Cavallo. Foto:
AP |
El caso se basa en la presunta participación de Cavallo
como interrogador durante la guerra sucia de la década
de 1980 contra adversarios del gobierno. El 10 de junio, la Suprema
Corte de Justicia de México dijo que no podía ser
juzgado por tortura al haber prescrito los cargos, pero que podría
ser juzgado por genocidio y terrorismo.
Las autoridades mexicanas entregaron a Cavallo a policías
españoles en un hangar del aeropuerto y representantes de
la embajada española hablaron brevemente con el prisionero.
Fue llevado por varios médicos a una sala privada en otra
parte del hangar para ser examinado.
Sin precedentes
La extradición es una de las primeras logradas por el juez
de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, quien llevará
el caso contra Cavallo y pretendió también extraditar
desde Gran Bretaña al ex presidente chileno Augusto Pinochet.
El caso es importante también porque la solicitud de extradición
fue hecha bajo los lineamientos de un acuerdo binacional y no por
uno de Corte Internacional.
Cavallo, ex director del Registro Nacional de Vehículos de
México, fue detenido en 2000 luego de que cinco ex prisioneros
políticos dijeron que supuestamente los torturó en
Argentina.
Sus acusadores dicen que Cavallo trabajaba en la Escuela de Mecánica
de la Armada, uno de los principales centro de represión
de Argentina durante el gobierno de 1976 a 1983. Al menos 9 mil
argentinos desaparecieron durante la guerra sucia, presuntamente
asesinados luego de se torturados.
Cavallo ha admitido haber pertenecido al aparato militar argentino,
pero ha negado haber realizado actos de tortura.
El caso del ex militar argentino Cavallo es el primero de los procedimientos
iniciados en varios países en aplicación del principio
de jurisdicción universal sobre crímenes contra la
humanidad que culmina con la extradición del presunto autor,
algo que las organizaciones de defensa de los derechos humanos coinciden
en calificar como un hito histórico.
Víctimas esperan juicio justo No es un matarife del
montón
Los argentinos, familiares de desaparecidos o ex presos políticos
en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), dieron rienda
suelta a sus sentimientos de condena entre llantos y gritos de nunca
más y asesino, asesino, mientras enarbolaban
carteles que recordaban a las víctimas de la dictadura militar
que gobernó su país.
Nuestro deseo es que en España reciba un juicio justo
porque no queremos venganza sino justicia, dijo una
representante de la organización Genocidio nunca más,
mientras que otros de los presentes subrayaban que tienen total
confianza en que el juez Garzón hará justicia.
Nunca olvidaré su voz en las torturas, rememora
una de sus víctimas.
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| Los argentinos, familiares de desaparecidos
o ex presos políticos en la Escuela de Mecánica
de la Armada (ESMA), dieron rienda suelta a sus sentimientos
de condena entre llantos y gritos de nunca más
y asesino, asesino, mientras enarbolaban carteles
que recordaban a las víctimas de la dictadura militar
que gobernó su país. Foto:
AP |
Un recuerdo que para muchos no concuerda con la imagen de empresario
serio y eficiente que lució Ricardo Miguel Cavallo en los
últimos años en Argentina y México hasta caer
preso.
Telma Jara de Cabezas recuerda que Cavallo la torturó en
la ESMA con la llamada picana eléctrica, mediante
la cual le aplicaba corriente eléctrica en el cuerpo mientras
la interrogaba a los gritos.
Cavallo no es un matarife del montón, asegura
por su parte el periodista Juan Gasparini, quien estuvo 22 meses
secuestrado durante la dictadura.
Era un joven de sonrisa despectiva, gesto de autosuficiencia
y mirada distante, recuerda Gasparini, quien fue llevado por
Cavallo hasta su hogar para que entregara a su familia,
pero ante la negativa de la víctima otros agentes de la dictadura
asesinaron a su esposa.
La sombra de su sangriento pasado llegó hasta México,
donde una aparición pública y su posterior identificación
por parte de un exiliado argentino llevó al diario "Reforma"
a denunciar su verdadera identidad y su accionar como torturador.
Cavallo el Sérpico
Ricardo Cavallo, de 51 años y conocido con el alias de Sérpico,
está incriminado en varios asesinatos, en la desaparición
de 227 personas y el secuestro de otras 110, entre ellas madres
embarazadas.
La mayoría perdió la vida, muchos de ellos en los
llamados vuelos de la muerte, al ser arrojados vivos y sedados desde
aviones militares al mar o al Río de La Plata.
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