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Comentando
Imágenes e ideas
Habría
que buscar una mentalidad más sensible, en la que exista
un verdadero respeto por la justicia para poder llegar a una paz
verdadera.
El mundo que nos rodea y que nuestra percepción verifica
y expresa por medio de nuestra inteligencia, de nuestra palabra
escrita o hablada y de nuestra imaginación tiene, cada vez
más, un horizonte sin límites. Porque los cambios
que se producen cada día en el ámbito de las comunicaciones,
más que una simple revolución tecnológica,
son un mundo de imágenes e ideas que continuamente nos bombardean
desde todos los sistemas de comunicación, que cada vez son
más variados, más diferentes, más rápidos
y más al alcance de todos.
Esta constante comunicación que en su rápida transmisión
ofrece imágenes e ideas que van y vienen de un continente
a otro, de un país a otro, puede tener consecuencias positivas
y negativas sobre el desarrollo psicológico, moral y social
de los pueblos, la estructura y el funcionamiento de las sociedades,
el intercambio de una cultura con otra, la percepción y la
transmisión de los valores, las ideologías y las convicciones.
No se necesitaría de mucha imaginación para ver el
mundo como una esfera interconectada en la que las transmisiones
electrónicas lo atraviesan y lo inundan, un planeta que está
en continua comunicación en el tremendo silencio del espacio.
El problema que preocupa es: ¿Todo esto contribuye al auténtico
desarrollo humano y ayuda a las personas y a los pueblos a ser fieles
a su destino trascendente?
No podemos ser pesimistas; creo que en la mayoría de los
casos la respuesta a esta interrogante es afirmativa. Podemos constatar
cuando entramos a páginas culturales que los nuevos medios
de comunicación electrónica son poderosos instrumentos
para la educación y para el enriquecimiento cultural e intelectual,
para la actividad comercial, para la participación política,
para el diálogo y la comprensión de la gente. Pero
es una moneda de dos caras. Esta moneda tiene también su
reverso: esos mismos medios mencionados se pueden utilizar también
para explotar, manipular, dominar y corromper a las personas, en
especial a los niños y los jóvenes.
La Internet es el último y más poderoso medio de comunicación,
que durante los últimos años ha eliminado en forma
progresiva el tiempo y el espacio y modificado e interferido en
las ideas y las imágenes, invadiendo las mentes de una manera
cada vez más completa, dominando los obstáculos para
la comunicación entre un número inimaginable de personas.
Tiene enormes e insospechadas consecuencias para la gente, las naciones
y el mundo.
En la actualidad han surgido excelentes ideas para el uso de la
Internet e iniciativas innovadoras que pueden ser útiles
para su buen uso. Sin embargo, que el uso sea correcto o incorrecto
depende del conocimiento de las mismas y de la elección que
se haga.
Una buena elección dependerá de la comprobación
del compromiso que dichas iniciativas tengan y promuevan a favor
de la dignidad de la persona humana y de los valores humanos, sociales
y morales.
Como sucede con los otros medios de comunicación, la valoración
ética de la Internet depende del fin que se propone. El centro
de la valoración ética es la persona y la comunidad
de personas, y el desarrollo integral de las mismas y el bien común
de los pueblos.
La solidaridad es la virtud que dispone a la gente a proteger y
promover el bien común. No debería ser un sentimiento
superficial hacia los males de tantas personas.
Tiene que ser una determinación firme y perseverante de empeñarse
por lograr el bien común. Es decir, por el bien de todos
y cada uno, porque todos somos verdaderamente responsables de todos.
Y, debido a las consideraciones anteriores sobre ese medio de comunicación
tan poderoso como es la Internet, la solidaridad debe tener ahora
una clara y fuerte dimensión internacional. Tendría,
entonces, que hablarse de un bien común internacional y debería
ser una nueva obligación de todos trabajar por él.
Qué importante es para el hombre de hoy conseguir el bien
común internacional, la verdadera virtud de la solidaridad
internacional, la correcta revolución en los medios de comunicación
social y la tecnología de la información e Internet.
Hasta ahora, todos estos avances tecnológicos tampoco se
han distribuido equitativamente. Hay muchos que están excluidos
de este proceso.
Hay que buscar un compromiso decidido de practicar la solidaridad
también en lo que se refiere a la tecnología. Puede
ser un medio para resolver problemas humanos, promover el desarrollo
integral de las personas y crear un mundo regido por la justicia
y la paz.
Ahora más que nunca, los medios de comunicación tienen
la capacidad y la oportunidad de hacer de cualquier persona, en
cualquier lugar en que se encuentre, un compañero en los
problemas y dificultades que afectan a la humanidad entera.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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