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Prueba
de docentes no tiene límites
La
grave pérdida de visión no fue un obstáculo
para Reyna de Jesús Reyes, una de las estudiantes de magisterio
que realizó ayer la Evaluación de Competencias Académicas
y Pedagógicas (ECAP) extraordinaria en el Centro Escolar
Francisco Morazán de San Salvador.
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Reyna de Jesús Reyes
realiza la prueba ECAP, acompañada de un asistente
que le lee las preguntas.
Foto EDH
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La joven, incapaz de leer por sí misma, recibió atención
personalizada durante la prueba. Un aplicador del examen leía
la interrogante y las posibles respuestas para que la egresada de
Profesorado en Parvularia de la Universidad de El Salvador (UES)
respondiera.
Como ella, unos mil 500 estudiantes tuvieron una segunda oportunidad
para poder graduarse de una vez por todas como formadores académicos
en las distintas especialidades.
A la sede de la capital se hicieron presentes el ministro de Educación,
Rolando Marín, y el director nacional de Evaluaciones, Edmundo
Salas.
Las expectativas para la aplicación extraordinaria
son que el número de aprobados sea mayor al 40 por ciento
del año pasado porque ya tienen experiencia, aseguró
Salas.
En el centro escolar capitalino fueron destacados 26 aplicadores
de la ECAP y seis coordinadores técnicos. Estos últimos
para verificar que la actividad se desarrollara correctamente, que
no se perdiera ningún examen y los estudiantes siguieran
las indicaciones al pie de la letra.
El coordinador de la sede, Luis Gonzales, señaló un
ausentismo del 12 por ciento.
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