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Taylor
se niega a dimitir en Liberia
Los
rebeldes controlan más del 60% del país y se encaminan
a conseguir su meta final: tomar la capital y derribar al presidente
Charles Taylor.
El Gobierno de Liberia rechazó ayer la exigencia del presidente
de EE.UU., George Bush, para que el presidente Charles Taylor dimita
inmediatamente, mientras continuaban los combates en la sitiada
capital, Monrovia, según emisoras captadas en Freetown.
Después de que el presidente estadounidense afirmara que
es necesario que el presidente Taylor ceda el poder para evitar
más derramamiento de sangre, el Gobierno liberiano
advirtió que cualquier solución precipitada
podría conducir a la anarquía, el caos y el deterioro
adicional de una situación humanitaria ya grave.
El gobierno cifró el jueves en hasta 300 los muertos en Monrovia
desde el comienzo el martes pasado de la ofensiva de los rebeldes
Liberianos Unidos por la Reconciliación y la Democracia
(LURD).
Un comunicado presuntamente del LURD indicó ayer que los
rebeldes iban a respetar un alto el fuego para facilitar el suministro
de ayuda humanitaria a los desplazados.
Sin embargo, el delegado del Comité Internacional de la Cruz
Roja (CICR) en Monrovia, el español Jordi Raich, aseguró
a EFE que si bien los combates no eran tan intensos como el miércoles
pasado, continuaban ayer los disparos esporádicos de ametralladoras,
lanzagranadas o morteros.
Caos en población
Coehetes y morteros castigaron ayer el puerto de la capital liberiana,
y las fuerzas gubernamentales de Taylor asaltaron las zonas residenciales
casa por casa -robando a las desesperadas familias atrapadas en
sus viviendas por cuatro días del cerco insurgente.
La cifra de muertos se acercó a los miles, mientras continuaban
apareciendo en las calles los cadáveres.
Con las reservas de alimento de la ciudad estancadas en el puerto,
los precios del arroz, el harina y otras mercaderías se triplicaron,
cuando podían conseguirse.
El hambre y las enfermedades aumentaron en la ciudad de un millón
de habitantes, en la que cientos de miles de refugiados se cobijan
en escuelas, el estadio nacional de fútbol y un templo.
Sólo el todopoderoso Dios puede rescatarnos de esta
pesadilla, dijo Romeo Smith, un joven de 22 años.
Sanciones
Los insurgentes pugnan desde hace tres años por derrocar
a Taylor, encausado por un tribunal de la ONU de crímenes
de guerra y quien cuenta con numerosos enemigos tras fomentar conflictos
armados en Africa occidental y la guerra civil en Liberia en 1989.
El régimen de Taylor está sometido a las sanciones
de la comunidad internacional por su supuesta participación
en el tráfico de armas y diamantes y su apoyo a los rebeldes
en los países vecinos.
Sobre el propio Taylor pesa una orden de busca y captura del Tribunal
Especial para los crímenes de guerra en Sierra Leona, instancia
autorizada por la ONU.
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