Turismo
 
Inicio del Sitio Sábado 28 de junio
 

 

en elsalvador.com
en la web
en guanaquin.com

CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
SUSCRIPCIONES
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


..OTROS SITIOS
 
 

Opinando
El debut de Natalia

Salvador Castellanos*
El Diario de Hoy
e-mail: scastellanos@el salvador.com

No debemos quedarnos de brazos cruzados ante los cientos de Natalias que ocultan su infancia tras una gruesa capa de maquillaje y las tenues luces que se vuelven cómplices del anonimato en los burdeles.

La oscuridad y la inmundicia que reinaban en el lupanar le provocaron una oleada de asco y miedo. Por más que intentaba cubrirse con disimulo la nariz, no podía evitar el repugnante tufo a orines, cerveza descompuesta y vómito; tampoco su espíritu lograba aquietarse ante la presencia de los demonios de perdición que pululaban en aquel antro.

El cuartucho al que la condujo la mujer mandona no era mejor, cuatro sucias y descascaradas paredes, tapizadas de leyendas y dibujos obscenos, apenas visibles bajo la mortecina luz del foco rojo; un catre desvencijado y chillón, harto de cargar con tanta lujuria, y una mesita de noche que compartían el rollo de papel higiénico y un huacal metálico, lleno hasta la mitad con agua asquerosa.

El hombre que entró después sin saludar y lanzando un escupitajo en el piso estaba viejo, borracho y con el aliento rancio. Trastabillando se bajó el pantalón y, sin misericordia, se hundió en su cuerpo, que de esta forma salvaje y con el dolor que acompañó al hilillo de sangre que brotó entre sus piernas, conoció lo que en las telenovelas llamaban hacer el amor.
Natalia era sólo una niña de apenas 13 años, una debutante en el humillante y descorazonado mundo de la prostitución infantil.

Si alguien piensa que esto no ocurre tan a menudo, se sorprenderá al saber que casi la mitad de nuestros menores son abusados sexualmente.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) reporta que de los 200 millones de niños, niñas y adolescentes que viven en América Latina y el Caribe, cerca de 100 millones padecen algún grado de pobreza, y más de 20 millones son trabajadores, una situación que los convierte en sujetos fáciles de la explotación sexual.

El Ministerio de Salud de nuestro país ha confirmado que hay centenares de menores con sida. La mayoría tiene entre 15 y 19 años, por que pudieron ser contagiados entre los 9 y 14 años. Casi todos quedaron infectados como resultado de abusos sexuales.

Una investigación de Rocío Rodríguez García, “Turismo sexual en México y Centroamérica”, publicado por Casa Alianza, asegura que en Internet “hay una cantidad importante de páginas que promueven el turismo sexual en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica”.

Fue necesario que salieran a la luz pública los escándalos de un pornoabogado y un empresario suicida para que nuestra sociedad se fijara, momentáneamente, en el inmenso comercio sexual que se da en nuestras narices y que tiene en los menores un blanco predilecto.

Desde entonces, las autoridades han realizado medio centenar de allanamientos a centros de tolerancia, de los que han rescatado a unos 80 menores en situación de explotación sexual. Pero como dice el abogado Kirio Waldo Salgado, “la persecución se da sólo en los estratos inferiores. No se va a lugares muy conocidos, donde acuden los poderosos”.

También se ha emprendido una campaña no oficial de moralización, sacando de la calle a las prostitutas y homosexuales, quienes ahora temen por una escalada de violencia en su contra, que en el pasado cobró la vida de varios trabajadores del sexo.

Se trata, en todo caso, de medidas que no van a la raíz del problema: la pobreza, la desintegración familiar, la falta de espiritualidad, la corrupción, el machismo, el afán de lucrarse a cualquier costo.
No debemos quedarnos de brazos cruzados ante los cientos de Natalias que siguen ocultando su infancia tras una gruesa capa de maquillaje y las tenues luces que se vuelven cómplices del anonimato en los burdeles, obligadas a sacrificar su inocencia a causa de la pobreza o por los explotadores que han hallado en el comercio sexual una verdadera mina de oro.

Esperemos que cada quien aporte la porción que le corresponde en la construcción de una sociedad más íntegra. Como funcionarios, políticos, autoridades y, sobre todo, individuos, tenemos la obligación de evaluar y fortalecer nuestros valores, de educar a nuestros hijos bajo una sana moral, abandonando el espíritu de condenación y tendiendo la mano al necesitado.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal