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¡Hasta pronto, musas!
Esta noche los poetas dirán adiós. El II Festival
Internacional de Poesía concluye no sin antes haber cautivado
a cientos de espíritus.
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| De los extranjeros, la guatemalteca Dina
Posada fue, sin duda, la que más impacto causó
entre los presentes.Foto EDH |
Lo bueno se acaba, y el Festival de Poesía concluye esta
noche. Hace algunas horas, el miércoles por la noche, un
grupo de jovencitas ignoraba por qué tanta gente invadía
su punto de reunión y, desde algunas mesas adyacentes, alguien
murmuró: ¡Mirá, ahí vienen!.
Las cinco desconcertadas jovencitas que llegaron por una cena como
en un día normal comentaban asombradas el alboroto: ¿Quizá
va a venir el presidente?, dijo una de ellas mientras las
otras reían.
Repentinamente, sin saber aún el porqué de todo, se
levantaron, cancelaron su cuenta y partieron.
¡De lo que se perdieron! Justo cuando ellas salían,
los escritores ingresaron.
Entonces, Los Tacos de Paco se transformó en
un escenario más del II Festival Internacional de Poesía.
El restaurante donde los versos son costumbre de media semana recibió
nuevas voces. Y como en todo buen recital, el humo de los cigarrillos,
en manos de tanto poeta, ambientó la lectura de los versos.
Después de unos minutos, mientras los ilustres se acomodaban
y saludaban a conocidos y desconocidos, Mario Noel Rodríguez,
de la Fundación Poetas de El Salvador, inició la ceremonia:
¡Es posible la palabra!, dijo el poeta salvadoreño
emocionado por la presencia de los escritores, de los aspirantes
y de los despistados.
Tras romper el hielo, Humberto Mello, de Brasil, fue el encargado
de iniciar el recital. Por su dificultad para hablar claramente
castellano, Mello leyó en portugués, y Mario Noel
hizo de traductor. Sin embargo, a pocos les importó no entender
las palabras. La forma en que leyó Mello, la expresiones
de su rostro y su entonación bastaron para mostrar con sencillez
lo que intentaba decir. Simple pero inquietante, utópico
como la lanza de Don Quijote, pero cristalino como las aguas del
paraíso....
Después de que el público le respondiera con un largo
período de aplausos, el brasileño cedió el
turno a Lauren Mendinueta, colombiana y la más joven entre
los poetas.
Lauren es de las que deja filosofando a cualquiera que escuche sus
poemas. Le siguió Dina Posada, de Guatemala, quien, para
sorpresa de muchos, reveló ser salvadoreña de nacimiento.
Se puso al frente, buscó en su poemario los versos que leería
y comentó: Ojalá los pueda divertir un rato.
¡Y sus palabras se cumplieron! Comenzó por leer su
poema Orgasmo uno. Pero eso fue sólo el comienzo.
Continuó con Orgasmo dos, Orgasmo tres
y, por si quedaba alguna duda, concluyó con el número
cuatro. Posada fue sin duda una de las poetas que más aplausos
arrancó al atónito auditorio.
Luego fue el turno de la nicaragüense Isolda Hurtado (Nica),
quien dio paso a la salvadoreña Claudia Herodier.
Poetas entre tacos
Un grupo de poetas llevó nuevas voces y
nuevos versos a Los Tacos de Paco
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Humberto
mello
A pesar de que no pudo recitar en español (Mario Noel
fue su intérprete), sus gestos reflejaron su palabra. |
Lauren
mendinueta
Esta bella y joven poetiza se robó el asombro de los
presentes. Sus poemas , literalmente, tocan el alma. |
Isolda
hurtado
La nicaragüense también fue bien recibida por los
muchos asistentes al recital. Se llevó un caluroso aplauso. |
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