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Tema para meditar
¿Cómo me puedo sentir bien conmigo mismo?
Cuando
contrastamos nuestra apariencia, nuestro talento, nuestros amigos
o nuestras posesiones con las de otros, estamos haciendo una comparación
basada en gran parte en la fantasía.
Una de las preguntas más frecuentes tiene que ver con la
identidad y la autoestima del ser humano. Los hombres de todas las
edades luchan con este asunto y, a pesar de toda la enseñanza
y los recursos disponibles para ayudarse mutuamente, el conflicto
continúa.
Las preguntas enumeradas le darán una idea de la diversidad
de preocupaciones, así como de la posible conexión
con los pensamientos y preocupaciones surgidos. Responder a estas
preguntas no siempre es fácil, porque edificar la identidad
y la autoestima de uno es un proceso que toma tiempo.
Espero que esta información le ayude a aliviar en algo la
confusión y le encamine en la dirección hacia la cual
el proceso de edificación puede empezar y continuar. Usted
necesitará aplicarlo a su propia situación.
Qué dicen los otros. Muchos hombres basan su identidad en
falsas verdades. Una, por ejemplo, es lo que otros han
dicho de ellos en el pasado. Una niña que escucha a sus padres
decir: Ella nunca limpia su cuarto, o escucha a su maestra
decir: Tú eres una de esas que aprenden lento.
Entonces, ella crece creyendo que es una niña desordenada,
sencilla, estúpida. Su identidad está basada en los
comentarios de otros. ¿Le sucedió esto a usted?
Esos comentarios quizás no sean ciertos, pero si los cree,
se hacen ciertos para usted, y usted los realiza como su identidad.
Si tiene su identidad basada en lo que otros han dicho de usted,
le ha dado a estas personas un tremendo poder y control sobre su
vida. ¿Está seguro de que sus percepciones son acertadas?
¿Hay otras personas que le puedan dar una idea más
exacta de quién es usted, verdaderamente? ¿Cómo
se comparan sus percepciones con las de Dios?
Realización. Algunas personas basan su identidad en lo que
realizan y cómo lo representan. Creen que lo que hacen les
otorga cierto estatus, el cual puede aumentar basado en los tipos
de tareas o papeles en que estén involucrados.
¿Cree usted eso?
Posesiones. Otras basan su identidad en lo que poseen. Tienen una
insaciable necesidad de adquirir cosas. Cuando no se sienten bien
consigo mismas, se dirigen hacia el centro comercial. Luchan con
la tendencia de comparar sus posesiones con las de otras personas.
¿Tiene usted esta tendencia?
Eliminadoras del nombre. Otras personas basan su identidad en quienes
conocen. Desafortunadamente este tipo de personas terminan eliminando
los nombres de quienes tienden a amenazarlas por su estatus, o quienes
son amenazantes para su búsqueda de estatus. ¿Es usted
este tipo de persona?
Apariencia. Muchas personas basan su identidad en cómo se
sienten con su apariencia. Gastan innumerables horas frente al espejo,
se cambian de ropa varias veces al día y gastan mucho dinero
en artículos de belleza. A este tipo de persona se le puede
arruinar todo el día o la noche si no se sienten atractivas.
Hago énfasis en sus sentimientos hacia ellas mismas, porque
su atractivo está en gran parte basado en su percepción
de cómo lucen. Veinticinco personas pueden hablar con entusiasmo
sobre su apariencia, pero si ella no se ve tan atractiva, los elogios
de otros no tienen efecto. A menudo, sus percepciones están
basadas en las reacciones de otros. ¿Es usted así?
Cuando contrastamos nuestra apariencia, nuestro talento, nuestros
amigos o nuestras posesiones con las de otros, estamos haciendo
una comparación basada en gran parte en la fantasía.
Nunca hemos caminado con los zapatos de esas personas con quienes
nos comparamos, por lo que nos estamos haciendo ilusiones de lo
que nos gustaría. Cuando hacemos esto comparamos lo peor
de nosotros aquello de lo que estamos más conscientes
con lo mejor de ellos.
Y verdaderamente estamos comparándonos con una fantasía.
Quizás ésta sea una de las razones por que las telenovelas
y los romances de las novelas son tan populares hoy. Estamos básicamente
insatisfechos con nuestra existencia, por lo que vivimos nuestras
vidas indirectamente a través de otras personas.
Cuando creemos que sólo valemos si somos guapos, si usamos
los mejores productos, si conocemos a las mejores personas, si somos
triunfadores o si estamos cómodos financieramente, estamos
edificando nuestra autoimagen en bases falsas.
Sutilmente nos encontramos buscando a otra persona significante
para que defina por nosotros lo que es agradable, lo que son buenos
productos, quiénes son las buenas personas con las cuales
asociarse y lo que es estar financieramente cómodo. Cuando
tragamos estas opiniones pasajeras, le encantamos a la sociedad
porque encajamos en su patrón. Pero hay alguien que
tiene un concepto elevadísimo de nosotros, y esto puede y
debe levantar nuestra autoestima, y ese es Dios.
En la Biblia encontramos una frase muy fuerte que debe de hacernos
saber lo que valemos para Dios, y dice: Y Dios muestra su
amor para con nosotros, que en siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros.
Él nos recibe y acepta tal cual somos, sin excepción
de persona alguna. Por eso... ¡Reciba usted también
a Jesús en su corazón hoy!
*Pastor.
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