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Tema para meditar
¿Cómo me puedo sentir bien conmigo mismo?

Edgar López Bertrand*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Cuando contrastamos nuestra apariencia, nuestro talento, nuestros amigos o nuestras posesiones con las de otros, estamos haciendo una comparación basada en gran parte en la fantasía.

Una de las preguntas más frecuentes tiene que ver con la identidad y la autoestima del ser humano. Los hombres de todas las edades luchan con este asunto y, a pesar de toda la enseñanza y los recursos disponibles para ayudarse mutuamente, el conflicto continúa.

Las preguntas enumeradas le darán una idea de la diversidad de preocupaciones, así como de la posible conexión con los pensamientos y preocupaciones surgidos. Responder a estas preguntas no siempre es fácil, porque edificar la identidad y la autoestima de uno es un proceso que toma tiempo.

Espero que esta información le ayude a aliviar en algo la confusión y le encamine en la dirección hacia la cual el proceso de edificación puede empezar y continuar. Usted necesitará aplicarlo a su propia situación.

Qué dicen los otros. Muchos hombres basan su identidad en falsas “verdades”. Una, por ejemplo, es lo que otros han dicho de ellos en el pasado. Una niña que escucha a sus padres decir: “Ella nunca limpia su cuarto”, o escucha a su maestra decir: “Tú eres una de esas que aprenden lento”. Entonces, ella crece creyendo que es una niña desordenada, sencilla, estúpida. Su identidad está basada en los comentarios de otros. ¿Le sucedió esto a usted?

Esos comentarios quizás no sean ciertos, pero si los cree, se hacen ciertos para usted, y usted los realiza como su identidad. Si tiene su identidad basada en lo que otros han dicho de usted, le ha dado a estas personas un tremendo poder y control sobre su vida. ¿Está seguro de que sus percepciones son acertadas? ¿Hay otras personas que le puedan dar una idea más exacta de quién es usted, verdaderamente? ¿Cómo se comparan sus percepciones con las de Dios?

Realización. Algunas personas basan su identidad en lo que realizan y cómo lo representan. Creen que lo que hacen les otorga cierto estatus, el cual puede aumentar basado en los tipos de tareas o papeles en que estén involucrados.

¿Cree usted eso?

Posesiones. Otras basan su identidad en lo que poseen. Tienen una insaciable necesidad de adquirir cosas. Cuando no se sienten bien consigo mismas, se dirigen hacia el centro comercial. Luchan con la tendencia de comparar sus posesiones con las de otras personas. ¿Tiene usted esta tendencia?

Eliminadoras del nombre. Otras personas basan su identidad en quienes conocen. Desafortunadamente este tipo de personas terminan “eliminando” los nombres de quienes tienden a amenazarlas por su estatus, o quienes son amenazantes para su búsqueda de estatus. ¿Es usted este tipo de persona?

Apariencia. Muchas personas basan su identidad en cómo se sienten con su apariencia. Gastan innumerables horas frente al espejo, se cambian de ropa varias veces al día y gastan mucho dinero en artículos de belleza. A este tipo de persona se le puede arruinar todo el día o la noche si no se sienten atractivas.

Hago énfasis en sus sentimientos hacia ellas mismas, porque su atractivo está en gran parte basado en su percepción de cómo lucen. Veinticinco personas pueden hablar con entusiasmo sobre su apariencia, pero si ella no se ve tan atractiva, los elogios de otros no tienen efecto. A menudo, sus percepciones están basadas en las reacciones de otros. ¿Es usted así?

Cuando contrastamos nuestra apariencia, nuestro talento, nuestros amigos o nuestras posesiones con las de otros, estamos haciendo una comparación basada en gran parte en la fantasía. Nunca hemos caminado con los zapatos de esas personas con quienes nos comparamos, por lo que nos estamos haciendo ilusiones de lo que nos gustaría. Cuando hacemos esto comparamos lo peor de nosotros —aquello de lo que estamos más conscientes— con lo mejor de ellos.

Y verdaderamente estamos comparándonos con una fantasía. Quizás ésta sea una de las razones por que las telenovelas y los romances de las novelas son tan populares hoy. Estamos básicamente insatisfechos con nuestra existencia, por lo que vivimos nuestras vidas indirectamente a través de otras personas.

Cuando creemos que sólo valemos si somos guapos, si usamos los mejores productos, si conocemos a las mejores personas, si somos triunfadores o si estamos cómodos financieramente, estamos edificando nuestra autoimagen en bases falsas.

Sutilmente nos encontramos buscando a otra persona “significante” para que defina por nosotros lo que es agradable, lo que son buenos productos, quiénes son las buenas personas con las cuales asociarse y lo que es estar financieramente cómodo. “Cuando tragamos estas opiniones pasajeras, le encantamos a la sociedad porque encajamos en su patrón”. Pero hay alguien que tiene un concepto elevadísimo de nosotros, y esto puede y debe levantar nuestra autoestima, y ese es Dios.

En la Biblia encontramos una frase muy fuerte que debe de hacernos saber lo que valemos para Dios, y dice: “Y Dios muestra su amor para con nosotros, que en siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

Él nos recibe y acepta tal cual somos, sin excepción de persona alguna. Por eso... ¡Reciba usted también a Jesús en su corazón hoy!

*Pastor.

 

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