| |

Tertulia
entre poetas
Ocho
estudiantes, tres poetas locales y 12 extranjeros dejaron los recitales
a un lado y hablaron sobre el quehacer literario.
 |
|
El uruguayo Saúl
Ibargoyen y el argentino Víctor Redondo son dos de
los 20 poetas extranjeros invitados al II Festival Internacional
de Poesía..
Foto EDH
|
Humo de cigarros y café a orillas de la piscina. Esa era
la atmósfera mientras Otoniel Guevera obsequiaba ejemplares
de su Cuaderno deshojado, y los poetas extranjeros intercambiaban
anécdotas.
Así de relajados estaban todos a las 3:40 de la tarde de
ayer, cuando Mario Noel Rodríguez, de la Fundación
Poetas de El Salvador, los invitó a dejar atrás la
piscina y caminar hacia una sala más adecuada para una clase
magistral que para una tertulia entre gente que hace y quiere hacer
poesía.
Pero ellos se adaptaron... y convirtieron dicha sala de conferencias
en un café, donde aficionados, aspirantes, practicantes,
profesionales y artistas de la poesía tuvieron un convivio
de dos horas... y el recital quedó proscrito durante dicho
lapso.
¿Qué se necesita para ser poeta?, preguntó
un estudiante luego de confesar que sueña con escribir versos.
El poeta y jurista español Rafael Valero Oltra respondió
que la poesía nace de los sentimientos y aclaró:
Se puede hacer un poema que no tenga poesía.
Luego dio una fórmula para reconocer a ésta: Cuando
las cosas sencillas te llenan el alma, eso es poesía.
Luego, la cubana radicada en Estados Unidos Juana Rosa Pita advirtió:
Si lo eres (poeta), vas a tener que serlo, lo quieras o no.
Pasaron los minutos, sobraron las respuestas, y los poetas se enfrentaron
a un nuevo dilema: ¿qué pasa cuando alguien viene
y rompe o crítica mis versos porque, según esa persona,
no sirven?
El guatemalteco Allan Mills dijo que la clave es descubrir
cuándo le vamos a hacer caso al que nos rompe los poemas
y cuándo no. Mills recordó que él quería
ser cuentista y le llevó una carpeta con cuentos y algunos
poemas a Mario Monteforte Toledo. Cuando Mills preguntó a
Monteforte: ¿Le gustaron mis cuentos?, el consagrado
escritor respondió: No, son una porquería. Pero
estos poemas están bien.
A media tertulia pareció que los poetas se dividieron en
dos bandos: los que defendían las innovaciones y los defendían
lo clásico, la academia. La guatemalteca Dina Posada confesó:
La crítica académica me da alergia. Pero
Lauren Mendinueta aclaró: Lo clásico tiene su
valor. Para romper con algo hay que conocerlo. Si no leemos, de
repende creemos que estamos haciendo algo innovador... y no es cierto.
Al que le quede, que se lo ponga.
Se abre el telón
Manuel F. Velasco
Licenciado en Letras y Catedrático de la UCA
La poesía sonríe y se pasea con su mejor traje.
Está allí, en medio de los hombres y las mujeres
que ahora le prestarán su palabra. Palabra que sabrá
a ron añejo, a dolor, a memoria, a canción. También
traerá aire fresco, lluvia, sol de madrugada, emoción.
La poesía tomará forma de palabra y el paladar interior
agradecerá generoso el contacto con la belleza.
Primer acto. La poesía es saber, salvación, energía,
abandono. Es revolucionaria por naturaleza porque es un método
de liberación interior. La poesía revela el mundo
en que vivimos, con todos sus matices, y como no se siente satisfecha,
inventa otro, más humano por sencillo, más posible
por nuevo y desconocido.Y todavía aseguran algunos que
la poesía aleja de la realidad. Pero ya se sabe que es
al contrario, la vuelve más cercana y la devuelve reconstruida.
Segundo acto. Más allá de lo que pueden ver los
ojos, compases que acompañan, formas que seducen la razón.
Porque la poesía es una forma de conocimiento. Pero también,
como lo afirmó Octavio Paz, el grande, es analogía:
el poema es un caracol donde resuena la música del
mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de
la armonía universal... Voz del pueblo, lengua de los escogidos,
palabra del solitario. Y todavía algunos permanecen
ciegos sin hallar la vida en la poesía, intentando contestar
poesía para qué.
Tercer acto. Se escucha. Se alimenta. Se comparte. Se padece.
Se goza. Se es poesía. Silencio, el alma está cantando.
Se cierra el telón. Lo hemos entendido: el poema no es
una forma literaria sino el lugar de encuentro entre la poesía
y el ser humano, entre la belleza y yo. Y todavía algunos
afirman que un festival de poesía sirve para nada. Ya no
nos pueden confundir. Más tarde beberemos de la belleza
otra vez.
La voz del poeta argentino Víctor Redondo se ha dejado
oír con fuerza en este festival. Su estilo recordará
a más de alguno al consagrado Mario Benedetti. Su manejo
del ritmo y armonía no puede pasar desapercibido. Se trata
de un poeta experimentado, con una poesía de real calidad.
Todavía puede escucharlo este jueves en la Fundación
María Escalón de Núñez, a las 6:30
p.m. y el viernes en la Universidad Tecnológica, 10 a.m.
|
|