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Con licencia Alviz saltó los frenos legales

Las evidencias muestran que la administración de Carlos Perla favoreció toda suerte de anomalías al consorcio que presidía Joaquín Alviz, para que éste se adueñara de jugosos negocios.

Alejandro Bonilla
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Primera denuncia de EL DIARIO DE HOY en febrero pasado. Se alertó al país sobre el negocio de la revisión de vehículos.
Con mucho detalle, EL DIARIO DE HOY explicó cómo Joaquín Alviz construyó una empresa para engañar al estado.
Ante la contundencia de las pruebas, el gobierno acordó denunciar a Alviz. Las anomalías están probadas con firmeza.
Alviz intentaba alzarse más de $100 millones en la revisión de vehículos. Construyó una firma falsa para eso.
El ex presidente de ANDA, Carlos Perla, deja huella de sus favorecimientos a la compañía de Joaquín Alviz.
Existen suficientes evidencias para creer que, desde el principio, todo se puso a marchar mal en la Administración de Acueductos y Alcantarillados, ANDA, para favorecer que el empresario español, Joaquín Alviz, se apoderara del proyecto del río Lempa, durante la administración del Ing. Carlos Perla.

La mejor prueba de eso, como lo comprobó la Corte de Cuentas, es que el proyecto, valorado en $30 millones, se le adjudicó a un consorcio que encabezó Joaquín Alviz sin haber retirado las bases de la licitación pública.

Alviz hizo su propia jugada, apoyado por la administración de Carlos Perla.

Fue su empresa, Icasur S.A, la que retiró los documentos del concurso junto a otras compañías españolas que, según las disposiciones, eran las únicas firmas que podían participar.

Esta última disposición se adoptó porque el proyecto lo financiaría un organismo de cooperación de ese país.

Al final, la oferta fijada en $29.990.720, la representó Icasur al lado de otras dos firmas españolas denominadas Isolux Wat e Hidromecánica Extremeña.

¿Qué paso?

¿Por qué se produjo ese cambio? Porque, en la realidad, el papel de Alviz era conseguir, a cualquier costo, la licitación.

Los verdaderos constructores del proyecto fueron, como finalmente se probó, las compañías Isolux e Hidromecánica Extremeña.

Estas dos últimas compañías fueron invitadas por Alviz a participar en la obra, cuando ya tenía garantías que se la iban a adjudicar.

Alviz siempre fue, en el fondo, un intermediario que realizaba los contactos necesarios para conseguir los favores a cambio de algo.

Los ejecutores eran otros.

Incluso, se sabe que fue él quien contactó a las dos restantes compañías españolas para que se convirtieran en sus socios.

Una vez que Alviz tuvo el contrato en sus manos, comenzó a dirigir el proyecto y a cometer más anomalías, aunque esta vez en contra de sus aliados.

Sorpresas

Otro hecho observado en el proyecto del río Lempa es que la licitación finalmente se le adjudicó a la Unión Temporal de Empresas (UTE), como se denominó el consorcio jefeado por Alviz, sin que esa persona jurídica estuviese registrada en España.

Esto último significaba que el consorcio no estaba legalmente constituido. Lo único que presentaron ante la administración de ANDA fue un documento de compromiso conjunto con responsabilidad solidaria.

Eso también prueba que el consorcio se elaboró, a última hora, únicamente para conseguir el concurso público en ANDA.

Peor aún: el documento de compromiso ni siquiera estaba apostillado en España (una suerte de certificación).

La Corte de Cuentas asegura en un reciente informe, que ANDA y su personal jurídico “debieron haber exigido los documentos pertinentes conforme a la legislación salvadoreña”.

El consorcio UTE se creó en España, el 15 de septiembre de 1998. El concurso público se realizó varios meses antes: en julio de ese año.

Fue hasta el 14 de abril de 2000 cuando se inscribió, en España, el consorcio.

Eso revela, a la vez, que cuando la administración de Carlos Perla contrató a la firma que encabezaba Joaquín Alviz, ni siquiera estaba constituida.

La Corte de Cuentas describe bien lo que sucedió: “una empresa fue la que retiró las bases.

Lea además

 

Documento confirma corrupción en ANDA
Legisladores que investigan a ANDA creen que el documento publicado ayer por EL DIARIO DE HOY confirma la corrupción que se dio en esa entidad.

Otra fue la que ofertó y otra, diferente, se adjudicó el contrato. Además, se contrató con una persona jurídica que, ante terceros, no tenía existencia legal”.

Como si todo lo anterior fuese poco, el Ing. Carlos Perla dejó pasar cualquier cosa para ayudarle a Alviz.
Otra anomalía detectada es que ANDA firmó el contrato con el consorcio que encabezaba Joaquín Alviz antes de que la Asamblea Legislativa autorizara al Poder Ejecutivo a contraer un préstamo con una agencia de cooperación española.

El contrato entre ANDA y Alviz se suscribió el 11 de diciembre de 1998 y la Asamblea Legislativa aprobó el préstamo el 19 de abril de 1999.

Vieja denuncia

Desde el 8 de febrero último, EL DIARIO DE HOY denunció al país lo que sucedía con las obras que el Estado encargó a Joaquín Alviz.

El controvertido empresario español encontró caminos abiertos para alzarse con proyectos espectacularmente lucrativos.

Sólo uno de ellos –el plan de la revisión técnica de los vehículos– le habría dejado más de $100 millones en un año.

También contrató dos proyectos con ANDA, durante la administración de Carlos Perla: 1) el proyecto del río Lempa y la construcción de un reservorio de agua en Nejapa. En todos existen anomalías.

 

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