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Entonces El Salvador dejará de venderle 12 millones de dólares anuales a su principal cliente centroamericano. Pero no será el único en perder. Unidos, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y El Salvador (C.A.4 del Sur) dejarán de vender en Guatemala $110 millones anuales, confirmaron Rigoberto Monge y Eduardo Ayala, negciadores del sector privado y oficial del país, respectivamente. La concesión de Guatemala a los Estados Unidos involucra no sólo productos locales, sino regionales. El C.A.4 del Sur ha contabilizado cerca de 200 bienes que dejarán de exportarse al mercado guatemalteco, donde serán sustituídos por artículos estadounidenses y más baratos, por la ausencia de aranceles. Si embargo, Guatemala tendrá sus costos. Perderá a su principal cliente centroamericano: El Salvador, país al cual le exporta cada año unos $400 millones. Para venderle nuevamente, tendrá que ingeniárselas en forma legal, ya que los gobiernos del C.A.4 del Sur han acordado adoptar cuidadosas medidas aduaneras, durante el período de desgravación arancelaria, para evitar que los bienes guatemaltecos y estadounidenses entren en sus mercados, por competencia desleal, y más baratos. En esa lucha venidera, sólo las empresas con capacidad económica y competitiva sobrevivirán a la llegada de bienes estadounidenses, advirtió Monge. Los negociadores prefieren no detallar cuáles productos dejarán de venderse en Guatemala. Únicamente lo saben los empresarios que venden mucha mercadería a ese país. Ayer, en una sesión informativa que más de 50 empresarios sostuvieron con Monge y Ayala Grimaldi, los productores de aceite y de arroz se sobresaltaron cuando supieron que Guatemala desgravará por completo los aranceles a la importación de dichos bienes, a favor de los Estados Unidos. Al igual que los gremios del arroz y del aceite, otros de los que asistieron a la charla corrieron a sus empresas a contar la mala nueva. Múltiple impacto Por el lado de Guatemala, los importadores ganan. Pero en terreno del C.A.4 del Sur, importadores y exportadores pierden. Es probable que los consumidores de este bloque prefieran ir a Guatemala para adquirir algunos productos personales, a mejor precio, si el TLC no dice lo contrario. En la mente de los inversionistas estadounidenses también el panorama está claro. ¿Cuál país es más atractivo? La respuesta -dijo Rigoberto Monge- es el bloque, no Guatemala, porque esta tiene 12 millones de consumidores, pero los otros cuatro países la superan con más de 20 millones. Además, cuando se trata de invertir, los empresarios miden la seguridad ciudadana y política, así como las ventajas productivas. Tienen claro que no vendrán a la región para venderle a Guatemala, sino para transformar productos en la zona y exportar bienes terminados a los Estados Unidos. Y, en términos de consumo, los costarricenses y los salvadoreños son los que más capacidad adquisitiva tienen, comparó Monge. En Costa Rica, un empleado tiene un ingreso anual de $3,500; en El Salvador, $2,200; en Guatemala $1,700; en Honduras $1,000 y en Nicaragua, $500. Guatemala no sólo pierde ventaja ante sus vecinos -dijo Ayala- sino que además de ceder su terreno a los estadounidenses, no consiguió que Estados Unidos le obsequie la mayor parte de su mercado, porque pese a eso, no le ha bajado aranceles a los productos que le interesa vender en ese mercado. Mientras, comparó, Estados Unidos concede a El Salvador ingreso libre de aranceles al 76% de su comercio actual. A cambio, el país únicamente le da entrada inmediata al 71% de sus productos, los cuales ya no tienen aranceles. Deja entrar lo que ya está libre. Buscan defensas |
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