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Alvaro
Torres
El último de los románticos
Por
27 años, su voz ha deleitado los corazones románticos
dentro y fuera de su tierra natal. Ahora comparte el ingrediente
primordial de sus canciones, el mismo que le da la fuerza para vivir
el día a día.
No
acostumbra a regalar flores ni peluches, mucho menos a fijarse en
los cambios en el cabello de su esposa. Tampoco ha transitado por
los senderos de la poesía amorosa, esa que eriza la piel
gracias a sus metáforas forradas de pasión.
Sin embargo, para muchos, Alvaro Torres es uno de los cantautores
más románticos que ha parido el continente americano
justo en su centro, en el Pulgarcito de América
que lleva por nombre El Salvador.
Sus canciones, cuidadosamente arregladas en 26 discos producidos
durante 27 años de carrera artística, hablan de la
vida, del amor, de la mujer como el ser sublime y de los sentimientos
que ella despierta en el hombre.
Nunca le escribí a la naturaleza, al río, a
la luna, sino a la mujer. A pesar de que estoy hecho de luna, río,
selva, montaña, algodonales y cañaverales, nunca les
canté. Encontré mi fuerza para expresar el amor cuando
conocí las emociones por una mujer, dice Alvaro en
una calurosa tarde de verano en Miami, Florida, al interior del
García Café, altar de la cocina salvadoreña
en la ciudad de Hialeah.
Esa naturaleza que Alvaro menciona rodea su natal Hacienda Nueva,
en Concepción Batres, departamento de Usulután, al
oriente de la capital salvadoreña. En medio de ese escenario,
el pequeño Alvaro, con sus humildes orígenes, se enamoró
de la vida. Años y guerras más tarde, se mudaría
a San Salvador, a la entonces villa semiurbana San Luis Mariona.
Allí practicaría mil oficios, desde cargador
de cubetas de agua para la hacedora de tortillas hasta cantante
de circos. A los 12 años, compuso su primera canción:
Dulce amiga, con dedicatoria especial para una amiguita,
el primer amor, el inolvidable. Con esa incipiente pasión,
participó en diversos certámenes musicales estudiantiles,
sin ganar ninguno.
Ahora, a sus 42 años, Alvaro retrocede el disco de su trabajo
artístico. Hace un alto para escudriñar la materia
prima de sus canciones. Y toca el segmento que causa en él
un efecto inmediato: el brillo de esos pequeños y oscuros
ojos que han visto reír y llorar a miles de admiradores cuando
canta Nada se compara contigo, De punta a punta,
Hazme olvidarla y Reencuentro, entre sus
canciones más famosas.
Raíces románticas
Que buena suerte he tenido en conocerte y más aun que
te hayas fiado de mí. Te jugaste todo a nada al quererme,
pero te juro que no te vas a arrepentir. Y no te miento cuando digo
que te amo, que yo sin ti ya no podría vivir. Pongo el alma
y la vida en tus manos para que sepas que tú eres todo para
mí. Nada se compara contigo, las emociones más profundas
y tantas ilusiones juntas sólo he podido descubrirlas junto
a ti. Tú me fascinas y eres la tentación más
exquisita, canta Alvaro una y otra vez, como si se le fuera
la vida misma en contarle al mundo lo que está en su interior.
Esta canción, que él compuso en 1990, ejemplifica
la esencia de su música. A su juicio, la mujer que lo inspiró
no tiene punto de comparación con ninguna otra.
Ella cubrió en ese momento todas las necesidades que
yo sentía y que nadie había cubierto antes. A partir
de ahí descubrí que nunca tuve un amor como éste,
dice.
El cantautor está casado en segundas nupcias con una mexicana
desde hace 12 años. Ella le dio una preciosa nena
que ahora tiene ocho años. Anteriormente estuvo casado con
una estadounidense, quien es la madre de su hijo Alvaro, de 22 años.
El muchacho también canta, afirma el padre.
El conflicto va a ser para su lanzamiento, a ver cómo
lo voy a nombrar. Ya hay un Alvaro Torres y él se llama igual,
dice entre risas y secretos, pues no quiere revelar el segundo nombre
de su hijo, un nombre americano y extraño.
De vuelta a su arte, Alvaro dice que ha dedicado su vida a la música
romántica, mayoritariamente en el género de la balada,
aunque en su última producción Mal acostumbrado
sorprendió a sus admiradores con un bolero inédito
de Aníbal Pastor (Qué manera de querer)
y una nueva versión de Te lo pido de rodillas,
original de Eduardo Franco, el cantante del grupo uruguayo Los Iracundos.
Leyendo a Neruda
La dedicación de Alvaro hacia la canción amorosa surge
de su necesidad de expresarse, pues el romanticismo es una
condición que se trae (al nacer).
Nací en el campo, donde la gente es sencilla, humilde
y está hecha de romanticismo porque tiene la suerte de ver
cómo se forma la vida, cómo se tira la semilla en
el surco, cómo brota, cómo va creciendo y luego cómo
florece. Ver el ciclo de la vida es inspiración, ver el río
es símbolo de vida, alimentación y fuerza. Todo eso
es romanticismo y es vida, dice Alvaro.
De ahí que no sorprende su admiración ante las elevadas
palabras del poeta chileno Pablo Neruda en un extracto de su Poema
12.
Para mi corazón basta tu pecho/ para tu libertad bastan
mis alas/ Desde mi boca llegará hasta el cielo/ lo que estaba
dormido sobre tu alma, escribió Neruda.
Alvaro lee los versos y no se está quieto en su asiento.
Una sonrisa se dibuja en su rostro moreno. De inmediato, dice sin
parar: Son frases bellísimas, con mucho contenido.
Lo lindo es que a una cosa tan breve, uno puede ponerle su propia
película, en referencia a las imágenes que su
mente crea mientras sus ojos se deslizan línea por línea,
por primera vez. El cantautor confiesa que nunca ha leído
a Neruda.
Puede ser tan corto como es (el poema), o tan inmenso como
tú lo puedas sentir, concluye Alvaro sobre el Poema
12 de Neruda.
¡El es mi novio!
Milagros Vidal tiene 44 años de edad y 14 de estar escuchando,
día a día, a Alvaro Torres.
En una entrevista telefónica, Milagros afirma que ha adquirido
todos sus discos y que llama a las estaciones de radio de Puerto
Rico, su tierra natal, para escuchar a su cantante favorito. Incluso,
cuando sus hijas cumplen años, pide que las saluden por las
ondas radiales y les dedica el tema Chiquita mía,
que Alvaro compuso por el nacimiento de su hija.
Pienso que es el único cantante que demuestra lo que
siente y sabe expresarlo. Además, él proyecta sencillez
en sus letras, su música es para bailarla en una sola loseta.
¡Alvaro es mi novio!, afirma Milagros con plena seguridad.
La puertorriqueña, que vive en San Juan, añade que
la música del salvadoreño también realiza un
aporte cultural significativo. Particularmente el tema Reencuentro,
el cual Alvaro compuso pensando en su país desde la lejanía,
hace brotar las lágrimas de Milagros y le sirve, también,
para conocer más sobre la cultura salvadoreña.
Es una música para todas las edades. Mi hija de 14
años, mi hijo de 21, mi hija de 23 y hasta mi vecinito de
12 años la escuchan, dice la boricua.
Otro que no se queda atrás es el cubano Raciel Papo
Carmenate. Junto a su novia salvadoreña Roxana López,
Papo degusta un par de pupusas, la comida típica
salvadoreña que sirven en García Café. Aunque
el rubio cubano visitó la tierra guanaca el pasado
enero, fue en Miami donde se encontró con Alvaro, uno de
sus cantautores favoritos, cuya música ha escuchado desde
que vivía en la isla.
Esta música le ayuda a los enamorados a expresar el
amor que se sienten, dice Papo, a la vez que le
lanza una mirada cómplice a Roxana, habitantes del estado
de Tennessee y ahora turistas en Miami.
Papo y Roxana aprovecharon la oportunidad de intercambiar
palabras con Alvaro, comprar uno de sus discos y obtener su autógrafo.
Alvaro Torres para rato
No es fácil para ningún artista mantenerse en el gusto
popular por largo rato. Sin embargo, la afinada voz de Alvaro, su
sencillez y las sentidas letras de sus canciones le han valido una
carrera fructífera, pero con obstáculos.
Buenos y malos tiempos
Su representante, Vital Barreiro, afirma que la trayectoria de Alvaro
ha tenido altos y bajos, pero que de todos ellos ha visto
salir a un Alvaro renovado y con mucho que aportar. Barreiro ha sido
su representante por 15 años.
Actualmente, el cantautor sigue promocionando su último disco
Mal acostumbrado; el cual, asegura, no tuvo la atención
que merecía por parte de la compañía disquera
Fonovisa.
Pero entre promociones, conciertos y sus maratónicas sesiones
frente a una computadora (Alvaro es amante del diseño web,
la fotografía y la edición de vídeo), el salvadoreño
sigue fiel a su esencia. Se considera el último de los
románticos, tal como canta en una melodía. Ríe
cuando se le menciona que ojalá él no sea el último
ni el único.
El amor hacia una mujer, la familia, el público, la patria,
la vida e, incluso, las actividades cotidianas es el tema central
de la música de Alvaro.
Sobre todo optimista
Si cada paso que das al levantarte lo haces con amor, entonces
todos los días practicas el amor, asegura. Para él,
el amor es práctico y se demuestra: respetando a la pareja,
estando pendiente de ella, compartiendo los detalles íntimos
de la vida
mi romanticismo está en el trato que le brindo,
en mostrarle lo importante que es en mi vida y en el lugar que yo
le cedo, dice.
Ante un amor que da porque siente la necesidad de hacerlo,
las partituras nacen casi por arte de magia. Así lo experimentó
Alvaro cuando vivía en el invernal Denver, Colorado, en donde
la nostalgia por la patria y los amigos se tornó en creatividad
y terapia.
Agarraba la guitarra, tiraba mis vivencias sobre la cama y escogía
cuál se convertía en canción, dice Alvaro.
La plática continuaría de no ser por unas humeantes
pupusas de queso con loroco a punto de ser servidas.
Esos olores, sabores y colores que Alvaro no deja atrás, a
pesar de Miami, a pesar de la fama, a pesar de su título de
compositor del año (BMI, 1994, una organización americana
de derechos de compositor) y a pesar de los años transcurridos.
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