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Palabras
Es necio el hombre...
Pues
es necio el hombre que sigue buscando fuera de sí las riquezas
que lleva dentro, consigo mismo, en el fondo de su ser.
Todos llevamos dentro esa riqueza, aunque hay que aceptar que en
la vida también existen yermos e infértiles árboles
humanos. Aquellos que no florecen no dan fruto ni sombra ni abrigo
a los pájaros ni a los insectos.
¿Por qué no todos podemos sacar de dentro esas riquezas
interiores y florecer, frutecer con esplendor a la vida?
¿Por qué no todos podemos dar amor, comprensión,
ternura, ayuda, perdón, optimismo al mundo? ¿Será
por egoísmo? ¿Será por temor a dar y quedarnos
vacíos?
Es comprensible y frecuente el temor de ser humano a ser feliz y
amar.
Y al final de su vida, descubre que su miedo le corrompió
por dentro y se convirtió en un árbol reseco y solitario,
sin dejar tras de sí y no llegar a tener ni fruto ni estrella
que lo guíe, que lo enamore, que trace su camino hacia Dios,
hacia la plenitud, hacia sí mismo, hacia su relativa felicidad.
Día a Día
Desde que inició la dolarización, los comunistas vienen
anunciando que pretenden volver al colón aunque continúe
circulando el dólar. Su granítico e inalterable desconocimiento
sobre asuntos monetarios les impide ver que es imposible mantener
en circulación dos monedas cuya tasa de cambio se mantiene
por decreto: La mala moneda termina por expulsar a la moneda
buena (ley de Gresham), pues la gente guardaría sus dólares,
se vienen abajo los impedimentos para ponerse a imprimir billetes
y desbocar en una inflación descontrolada. Es eso precisamente
lo que ocurrió en Argentina.
Cuando eso sucede, la gente comienza a retirar los depósitos
que tiene en los bancos para colocarlos en el exterior o meterlos
en el colchón. Casi con seguridad, de caernos la desgracia,
en cuestión de semanas, el país se hundiría en
la bancarrota.
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