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Festival de música francés
El primero de toda una tradición
El
Festival de Música Francés no sólo contó
con la participación de franceses, también los nuestros
llegaron.
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El pianista Herve Poirier,
dejó impactados a los asistentes que lo escucharon
en Galerías. Foto EDH
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Había un piano, una batería, guitarras y hasta una
marimba. En el fondo de todo una pancarta que hacía referencia
a la Alianza Francesa.
Pero nada más. Cuando por fín dió inicio el
evento, después de más de una hora de espera, la insertidumbre
era aún mayor.
Un señor de dedos largos y delgados se acercó al piano,
chasqueó sus dedos y empezó a tocar un poco de música
tranquila que resultaba totalmente desconocida a muchos de los asistentes.
Por el contrario, un grupo pequeño de extranjeros disfrutaba
mucho de aquella música.
En pocos momentos los curiosos comenzaron a llenar las sillas. La
música comenzó a tomar otra energía y el maestro
francés Herve Poirier, quien tocaba el piano, tomó
vuelo.
Los que vieron la película El Pianista sabrán
de la pasión que envuelve a estos músicos cuando se
inspiran.
A estas alturas ya había mucha gente parada, y los aplausos,
ya no sólo de aquel pequeño grupo de extranjeros,
si no de todos los asistentes, demostraban lo entusiasmados que
estaban por escuchar al hombre del piano.
Ahora sí, todos sabían de lo que se trataba. Era el
Festival Musical Francés.
Un festival que surgió en Francia, en los años 80s,
cuando el Ministerio de Cultura Francés decidió hacer
unas cuantas modificasiones a una vieja tradición: El
Fuego de San Juán, que se celebraba el primer día
de verano.
Por su puesto la tradición seguiría, pero ahora incluyendo
un festival de música sin formalidades. El que quisiera se
instalaba en la calle o en algún parque y conmenzaba a tocar
durante todo el día.
Actualmente esta es una tradición que se celebra por más
de cien paises en todos los continentes.
El recién iniciado Festival de Música en El Salvador,
que se realizó en la casona de Galerías,
contó con una muestra de la cultura salvadoreña, como
la clásica marimba, la danza, el jaz y otras presentaciones,
que fueron las primeras de una tradición que ojalá
se institucionalice y sirva como una ventana para los artistas salvadoreños.
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