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Voces para el espíritu
II Festival Internacional de Poesía de El Salvador
La
poesía puede alimentar espiritualmente hasta la más
fría de las alma. Si no lo cree, entonces ha sido retado
para experimentarlo esta noche en la inauguración del II
Festival internacional de poEsía en el salvador.
Dicen
y ha sido confirmado que la palabra transformadas en
poesía entra al espíritu, venciendo cualquier tipo
de barreras o filtros. ¿Falso o cierto?... Es algo que usted
mismo debe constatar, al menos en una de las lecturas que serán
realizadas durante esta semana.
Después de este pequeño reto, lo invitamos a que conozca,
a través de las líneas siguientes, los aspectos más
superficiales (pues los de fondo los descubrirá usted mismo)
de un evento llamado II Festival Internacional de Poesía.
Esta noche se desplegará el programa del Festival de Poesía,
que da paso a cinco intensos días de emociones humanas descritas
a través de la palabra.
La primera edición de este evento fue todo un éxito,
y así lo establecieron los poetas invitados, organizadores
y el mismo público que llenó las distintas salas abiertos
para la expresión de sentimientos. Para este año y
con la experiencia ganada con la primera edición del Festival
Internacional de Poesía de El Salvador, la fundación
responsable de organizar este evento se ha dado a la tarea de realizar
nuevamente esta fiesta de la palabra lírica, cita a la que
ya está confirmada la asistencia de más de 20 poetas
extranjeros, así como de 23 escritores nacionales.
Desde esta noche hasta el final de la semana, San Salvador será
fragmentado para presentar la poesía del mundo a un país
que desea olvidar, por un momento, la difícil realidad que
experimenta en este momento.
Hay mucha gente que nos dice: ustedes aterricen un poco
¡Qué están haciendo con la poesía cuando
en El Salvador hay cuestiones más importantes!. Es
que precisamente, la poesía es un estímulo al espíritu,
por eso creo que tenemos que darle cabida a algo limpio, que nos
llene nuestra mente, nuestro corazón y nuestros sentimientos
para ser mejores ciudadanos, dijo Lovey Argüello, catedrática
del a Universidad Dr. José Matías Delgado
y miembro de la Fundación Poetas de El Salvador.
Hace unos meses atrás, quienes integran dicha fundación
mostraron su entusiasmo por participar como entes activos en el
fomento y apertura de espacios culturales en el país. Con
estas actividades invitamos a la gente a soñar, a enriquecer
su alma y bagaje cultural, comenta Mario Noel Rodríguez,
poeta salvadoreño y organizador del festival.
Pero ahora, a unas cuantas horas de que se cumpla el fin de la espera,
la Fundación Poetas de El Salvador se presenta como un niño
en su día de cumpleaños: la emoción y las ansias
hacen sentir estrecho el corazón.
Aunque, los organizadores ya tienen contacto con poetas de 14 países
de América y uno de Europa, será hasta esta noche
que el sentimiento salga a luz pública, cuando los obreros
de la palabra compartan sus ideas con el público salvadoreño.
Sin duda alguna, este festival representa un segundo esfuerzo por
introducir la poesía a este país. Y así fue
reflejado el año pasado: la gente quiere escuchar poesía...
estamos provocando gente diferente, capaz de anteponer la cultura
sobre otras cosas expresó hace un par de meses el poeta
Mario Noel, cuando anunció con alegría la realización
de un nuevo evento.
Lo sublime y lo profano
En el 2002, poetas internacionales y salvadoreños crearon
tales nexos emotivos que Pablo Menacho, poeta panameño, dejó
escapar algunas lágrimas cuando la despedida se hizo inminente.
Nadie se quería ir de regreso a su país. Se
fueron con lágrima en sus ojos, declaró Lovey
Argüello, quien dijo que además de Menacho también
se conmovieron hasta el punto de las lágrimas Teonilda Madera
(República Dominicana), Graciela Cross (Argentina), Rick
Pernot (Estados Unidos) y Edgar Allan García (Ecuador).
De aquella última noche, Lovey comentó un caso: Estábamos
ya por despedirnos (la noche de la clausura).
Habíamos ido a cenar al hotel y (Allan García) me
dijo: Lovey -él sentado- es que yo no me quiero levantar
de la silla, y yo le pregunté: ¿le duele
algo?, entonces me respondió: es que no me quiero
despedir, no me quiero ir, ¿tú me entiendes?. ¡No
me quiero ir de aquí!, dijo Allan con tristeza.
Además de respuestas como la anterior, el contacto con la
poesía internacional abrió oportunidades para losnacionales.
El año pasado con Roberto Pontes, el poeta brasileño
que vino, se generó una puerta nueva para nuestros poetas
salvadoreños, expresó Mario Noel, quien agregó
que a través del escritor sudamericano, poetas nacionales
podrán participar en un festival de poesía en Brasil
a celebrarse a finales de este año.
Nuevos rostros y estilos
Los poetas internacionales invitados para el Festival de Poesía
son Hilda Millan (Estados Unidos), Johanna Godoy (Guatemala), Genaro
Villalaz (Panamá), Rafael Valero Oltra (España), Dina
Posada (Guatemala), Raúl Zurita (Chile), Víctor Redondo
(Argentina), Isolda Hurtado y Genaro Villalaz García (Nicaragua).
Lauren Mendinueta y Tito Mosquera Irurita (Colombia), Juana Rosa
Pita (Cuba), Adriano Corrales (Costa Rica), Allan Mills (Guatemala),
Hernán Sánchez Barros (Argentina), Fabricio Estrada
(Honduras), Humberto Mello (Brasil), José Luis Rivas (México)
y Saúl Ibargoyen (Uruguay).
Los nacionales son Alfonso Quiñónez, Pablo Benítez,
María Cristina Orantes, Ricardo Lindo, Eugenio Martínez
Orantes, Jorge Ávalos, Elmer Menjívar, Nora Méndez,
Luis Chávez, Luis Ángulo, Carlos Clará, Lauri
García, Álvaro Darío Lara. Rafael Mendoza López,
Claudia Herodier, Oswaldo hernández, Daniel Eguizabal, Yanira
Soundy, Susana Reyes, Silvia Elena Regalado, Carmen González
Huguet, Carolina Lucero y Abigaíl Guerrero.
Festival de privilegio
Como una culminación de experiencias culturales, El Salvador
celebra el II Festival de Poesía, esta vez con presencia
de quince países.
La participación de Argentina, Uruguay, Cuba, Estados Unidos
y México le da trascendencia inusitada a este Festival. Nos
sumamos así a la corriente actual de hacer unidad global
dentro de la cultura, entendida como suma de expresiones nacionales
con sus diferencias y que, todo caso, ya la estamos viviendo. Una
gran ganancia es para los jóvenes cuya intuición social
permite preguntarse por lo nuevo, y si está medio encubierto,
con mayor razón.
Porque la poesía ha tenido sus limitaciones, no obstante
los cuatro o cinco poetas trascendentales que ha tenido El Salvador,
es esta oportunidad de crecimiento la que debemos aprovechar para
educar y formar un público para las artes, canalizarlas con
una práctica persistente, cotidiana, tenaz.
La poesía está presente desde nuestros orígenes,
por algo ha sido el género literario más cultivado
en América Central, hasta alcanzar altura mundial como en
el caso de Rubén Darío. Es posible que en el Festival
Internacional de Poesía haya ausencias notables, y falten
grandes representativos; no importa, se superará en la medida
que este movimiento crezca y madure creando consensos nacionales
por medio de la cultura.
Lo importante es cubrir esos vacíos y ser persistente hasta
crear una audiencia que sienta la necesidad de disfrutar los bienes
culturales. Muchos de los conceptos vertidos nacen de experiencias
desde la Biblioteca Nacional, que organiza junto a una docena de
colegios privados y centros escolares de la zona metropolitana tertulias
con poetas jóvenes que leen y conversan sobre creación
artística ante adolescentes y profesores.
El Festival ya tiene continuidad y hay que mantenerla, para beneficio
de todos los que nos preguntamos qué hay escondido detrás
de la palabra que emociona y subyuga, nos modela por dentro y que
a veces no queremos expresar, qué es lo que hace de la poesía
una fuerza motivadora para renovar realidades comunes y cotidianas.
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