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¿Testigo
fue delatado por policías?
Santa
Ana.
De todo hay en la viña del señor. Un ciudadano
santaneco huye en la actualidad, amenazado de muerte. Él
testificó en contra de un sujeto que resultó ser un
ciudadano influyente, en la ciudad de Metapán.
A diferencia de Joaquín, Aníbal (nombre ficticio)
sólo denunció el acto delictivo del que fue testigo.
El sistema no le dio tiempo de ayudar a administrar justicia.
El profesional viajaba todos los días de Santa Ana a Metapán,
donde laboraba en una oficina pública.
Tenía 15 días de haber iniciado labores, cuando la
vida le jugó una mala pasada.
Retornaba a la cabecera, después de concluir su jornada,
cuando a orillas de la carretera observó a un sujeto apuntando
con un arma de fuego, a otro hombre. Luego, el supuesto delincuente
obligó a su víctima a entrar en un carro.
Aníbal pasó de largo. Durante el trayecto, pensó
que como ciudadano su deber era denunciar a las autoridades lo que
había presenciado. Ya en la cabecera, dirigió su marcha
hacia la delegación de la PNC.
En poco tiempo, la Policía arrestó a aquel sujeto
armado que pilló Aníbal. Para mala suerte del testigo,
el supuesto criminal era una persona pudiente con mucha influencia
en Metapán. A los tres días, el detenido recuperó
su libertad.
Lo que nunca esperó Aníbal fue que ese sujeto obtuviera
la identidad del que lo denunció. De un trabajo estable y
con posibilidades de crecimiento, hoy Aníbal huye presa del
miedo y la incertidumbre. Al parecer, los policías le dieron
su nombre.
La confianza que muchos metapanecos tenían en el sistema
judicial, disminuyó considerablemente. Aníbal fue
la prueba de que los temores de la ciudadanía están
bien fundamentados.
Razones como ésta fundamentan la posición de José
Armando Vega Rivera, un ciudadano que fue tajante al decir que nunca
colaboraría. No hay protección adecuada.
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