| |

El
desorden migueleño
San
Miguel.
Aceras ocupadas por negocios, calles obstruidas por talleres, escándalos
y desorden. las ordenanzas que regulan estos abusos, son ignoradas
por los infractores.
 |
|
Muchos comerciantes ocupan
calles y aceras para instalar mercadería. La municipalidad
se esfuerza por controlar estos abusos.
Foto EDH
|
Basta. Las quejas por el desorden en las calles migueleñas
aumentan. Hay peatones que reclaman el derecho a caminar tranquilos
por las aceras, conductores que exigen que el paso no sea obstruido
por negocios particulares.
Ya las quejas alcanzan colonias periféricas. Anteriormente
eran sólo por ventas ambulantes en las calles, pero San Miguel
amenaza con convertirse en un embudo.
La alcaldía trata de ordenar la situación, no obstante
se topa con la indiferencia de los propietarios de algunos negocios.
Pasa en todas partes, Hacen escándalo por
poca cosa, Hay que ganarse la vida, son algunas
respuestas de las personas a quienes se les exige liberar calles
y aceras.
Al otro lado de la moneda están los ciudadanos que reclaman
orden y tranquilidad. Al centro, entre ambos, la alcaldía
que debe tomar medidas que satisfagan a unos y otros.
Espiral
El desorden sale ya del centro de San Miguel que en algunos puntos
es obstaculizado por las ventas ambulantes o el uso de las aceras
por negocios establecidos. Hoy, muchos de los problemas son originados
por distintos servicios ofrecidos a automotores.
Hay al menos seis servicios de lavado de autos en las dos principales
vías de la ciudad, la avenida Roosevelt y la carretera Ruta
Militar. Fueron autorizados por la alcaldía, pero a condición
de instalar tuberías para aguas lluvias o negras. Además,
no deben obstruir el libre paso de peatones. La indiferencia a la
segunda condición, es casi completa.
Esto no es lo único. Otras zonas populosas como la colonia
Kury, se han convertido en zona para el funcionamiento de talleres
de reparación de llantas y automotores.
Dichos negocios ocupan aceras y calles. No se aguanta,
dijo desesperada una ama de casa al reclamar la suciedad, la dificultad
para desplazarse y las vulgaridades que deben soportar los pobladores.
En otras zonas de la ciudad, los problemas son por cantinas y otros
centros de tolerancia, muchas veces situados cerca de templos o
instituciones educativas.
Voceros del Cuerpo de Agentes Metropolitanos estiman que al menos
el sesenta por ciento de estos negocios funcionan sin permiso y
en zonas prohibidas.
|
|