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Meditando
Dimensión moral y empresas

Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

“Aunque no siga el camino de la virtud y de hacer cosas correctas debido a la rectitud misma, lo intento seguir porque he aprendido que, al final del día, es el camino más feliz y más útil”.
Michel Eyquem de Montaigne.

Un grupo de filósofos de la Universidad de Notre Dame, liderados por el profesor Tom Morris, ha planteado la necesidad de conocer y analizar la dimensión moral del trabajo. Éste sostiene la importancia de reconocer que el trabajo tiene una profundidad en sabiduría y ética.

Por lo tanto, plantea tres pasos para fomentar la dimensión moral en nuestro lugar de trabajo:

1) Mentores morales. En el trabajo, según éste, se debe tener a un grupo de personas que sirvan de mentores morales, es decir, que tengan un probado nivel de ética y sabiduría. Cada hombre se convierte, en cierto grado, en lo que sus compañeros son. La mala compañía corrompe. Los mentores son una forma de cultivar personas para que tomen buenas decisiones y mantenerlas alejadas de la corrupción. De ahí surge la importancia de buscar mentores para que guíen a los miembros nuevos de la organización. De esa manera, les pueden inculcar los valores y virtudes de la organización.

“La avaricia estará contigo mientras tengas de compañero a un hombre malo y avaro. El engaño te seguirá hasta que dejes de trabajar con alguien arrogante. Nunca te librarás de la crueldad mientras compartas trabajo con un torturador. Encenderás tu llama de lujuria si te juntas con adúlteros. Si quieres librarte de tus vicios, debes estar con gente que tenga virtudes”. Séneca.

2) Fijarse en los pequeños detalles. La dimensión moral inicia en las cosas pequeñas. Lo más importante, según los moralistas de Notre Dame, es ser correcto en los pequeños detalles. El ser correcto y honesto en los pequeños momentos nos permite hacer lo correcto en los grandes momentos. El éxito en las cosas grandes es posible por el éxito en las pequeñas batallas diarias.

“Cuando considero las enormes consecuencias de los pequeños detalles, una palabra de aliento o la ayuda a alguien en problemas, tiendo a pensar que no existen los pequeños detalles”. Ralph Waldo Emerson.
“Construimos en la vida el ser humano que somos”. William Wordsworth.

3) Cultivar la imaginación. Ciertos filósofos plantean la necesidad de que cada persona haga una auditoría moral de su vida, es decir, que la analice bajo la perspectiva de principios morales universales. Cada decisión que tomamos afecta nuestro carácter. Según Aristóteles, “cuando tomas una decisión o realizas una acción, no sólo estás haciendo, te estás convirtiendo”.

La imaginación moral es la capacidad de ver cómo nuestras decisiones y acciones afectan a otros y cómo estas decisiones afectan a nuestro conjunto de valores. Esta práctica debe ser echa de manera analítica y sistemática. Al no poder analizar los efectos de nuestras acciones en una dimensión moral, no nos es posible ver el daño que nos pueden hacer a nosotros mismos.

En la era después de las estafas de los Enrons del mundo, veremos un renacer de impulsar el concepto de la dimensión moral del trabajo. Si rehusamos analizar nuestra trabajo en esta dimensión, privaremos a nuestras organizaciones de grandes virtudes y nos convertiremos en maestros del autoengaño y la racionalización.
“La cosa más fácil del mundo es engañarse a uno mismo, ya que lo que el hombre quiere es lo que usualmente cree que es verdad”. Demóstenes.
*Columnista de El Diario de Hoy.

 

 

 

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