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El
Papa llega hoy a Bosnia
Juan
Pablo II llega hoy a Banja Luka, en su segundo viaje a Bosnia y
el número 101 de los hechos por el mundo, con un llamado
a la reconciliación entre las etnias que viven en este Estado
balcánico que atraviesa una dura crisis económica.
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| Una familia pasa frente a un cartel del
Papa, el cual llegará este día, será su
segundo viaje a este país. Foto:
AP |
Durante su estancia de poco más de diez horas, el Papa proclamará
beato al laico local Ivan Merz, considerado por la Iglesia como
un modelo de apostolado para sacerdotes, religiosos y seglares.
El Pontífice se entrevistará con los miembros de la
Presidencia colectiva de Bosnia, compuesta por un serbio, un croata
y un musulmán.
Después se trasladará a la colina de Petricevac, en
las afueras de la ciudad, donde beatificará al laico Merz.
Se espera que más de cien mil personas, muchas de ellas procedentes
de las naciones limítrofes, sobre todo de Croacia, asistan
a la ceremonia.
Juan Pablo II se reunirá también con los obispos del
país; con el presidente serbo-bosnio, Dragan Cavic; con las
autoridades de la federación de musulmanes y croatas y con
el consejo interreligioso del país.
Optimismo
El Papa ha afirmado que viaja a Banja Luka, sede administrativa
de la República Serbia de Bosnia, para confirmar en
la fe a la comunidad católica, comprometida en un importante
camino de reconciliación y de concordia.
Sin embargo, muchos creen que la visita del Papa a este bastión
serbio-bosnio, donde los extremistas continúan en el poder
desde la guerra, será como meter la cabeza en la boca del
león.
Sintiendo aún los amargos efectos de la guerra, algunos en
este país dividido tratan de practicar lo que el Pontífice
le imploró a fines del año pasado: Liberen sus
corazones del rencor y la venganza.
El 101 peregrinaje de Juan Pablo II está dirigido básicamente
a unos 2 mil católicos croatas que regresaron a Banja Luka
-una comunidad que alguna vez fue de 30 mil. Con los católicos
volvió un pequeño número de musulmanes.
Los croatas católicos esperan ante todo el apoyo de Juan
Pablo II para el regreso a sus hogares de todos los refugiados,
que fueron desplazados por los serbios durante la guerra.
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