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El Salvador en perspectiva
El gobierno que quieren

Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy
e-mail: mrelsalv@navegante.com.sv

Un país sin moralidad ética ni disciplina tiene un gobierno con los mismos rasgos.

Lo que todos y cada uno quiere es estar libre de preocupaciones y vivir en paz. ¿Hasta dónde son determinantes en las vidas de los habitantes las políticas del mandatario de un país? Las preocupaciones generalmente son económicas, debido a la falta de ingresos para cubrir las necesidades de la vida y las obligaciones incurridas. Una encuesta reciente comprueba que la mitad de los salvadoreños cree que el presidente Flores, de tener la voluntad, podría crear más empleos, bajar el costo de la vida y combatir con efectividad la criminalidad.

El concepto errado que la mayoría tiene de los poderes de un mandatario y de cómo funciona un país se debe a los vacíos en la educación que se pueden comparar con la ignorancia de una persona que lleva a un niño enfermo a un curandero o sobador en vez de a un médico. Al lector esta comparación puede parecerle exagerada, pero son muchos los casos en que se recurre a medios primitivos cuando la ciencia no puede hacer el milagro.

Lo mismo sucede cuando los economistas, planificadores, técnicos y comités de financieros no hallan la solución al desempleo y la consiguiente pobreza. Entonces, los sin instrucción debida, que son la mayoría, están susceptibles a aceptar las mentiras de los radicales que ocultan los fracasos de las seudoutopías comunistas y socialistas, que todavía los promulgan los demagogos izquierdistas a incautos.

La existencia de la división de poderes limita enormemente las atribuciones de los funcionarios de un gobierno democrático, incluyendo las del mandatario. En un país como El Salvador, donde los partidos políticos son el único instrumento para el ejercicio de la representación del pueblo dentro del gobierno, la persona de mente aguda y penetrante que pretende descubrir los reales determinantes de las vidas de los habitantes, si es sincero y un verdadero demócrata, tiene que preguntar ¿quiénes determinan la política y trayectoria de los partidos?

Nuestra Constitución vigente dedica 21 artículos y cientos de palabras a enumerar las atribuciones del mandatario, pero de los partidos políticos dice poco, no obstante el monopolio que les concede la Constitución de ser la única representación del pueblo dentro del gobierno. Sólo exige que sus actuaciones se sujeten a los principios de la democracia representativa y denuncia que la existencia de un partido único oficial es incompatible con el sistema democrático y con la forma de gobierno establecido por la Constitución, aunque no lo prohíbe explícitamente. La mayoría de los dictadores latinoamericanos desde Rosas de Argentina (1829/1849) hasta Ortega de Nicaragua (1983/1990) llegó y se sostuvo en el poder de acuerdo con procesos democráticos, constitucionales y legales.

Un país sin moralidad ética ni disciplina indefectiblemente tiene un gobierno con los mismos rasgos. Desde la independencia de España, los historiadores poco han comentado la desagradable verdad de que los países latinoamericanos, sin excepción, tienen los gobiernos que merecen.
No nos atreveríamos a decir por qué en unos países corre en la sangre el amor a la verdad y el odio a la mentira y en otros todo lo contrario. No se sabe si los mandatarios son productos de la ética colectiva, resultante del desarrollo cultural de pobladores o si la ética colectiva de los pueblos es producto de los mandatarios y los grupos poderosos que los apoyan.

No existe una prueba del ADN colectivo para establecer si la sangre de un pueblo es viciada o sana. Pero el grado hasta dónde la honradez prevalece sobre la mentira, la razón sobre la violencia, se cumplen las obligaciones y se respetan las leyes, revela si los ciudadanos de un país merecen un buen gobierno que vele por el bienestar de todos o padezcan de un mal gobierno explotador y opresivo. La ética y la cultura de un pueblo son el resultado de su desarrollo y para superarlos es necesario enfrentarlos valientemente.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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