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Comentario de la semana
Frustrado giro

EDUARDO TORRES*
El Diario de Hoy
mailto:eduardo@elsalvador.com

“Yo creo que podemos preguntarnos cuál es el compromiso del FMLN con la democracia de El Salvador”.

Dan Fisk,
Secretario de Estado Adjunto para Asuntos Interamericanos

Un día después de la “Carta a la nación” del FMLN, y de su subsiguiente ofensiva en los medios orientada a “potabilizar” su discurso, como medulares en el ámbito de la relación bilateral con nuestro principal socio comercial, podrían calificarse los puntos esbozados por el arquitecto de la política estadounidense hacia Latinoamérica y el Caribe, Dan Fisk, al cuestionar al Frente su compromiso con la democracia, el rumbo que desearía impregnarle al país y su estrecha relación con Cuba.

“Pareciera -dijo Fisk en referencia al FMLN- que sus discursos vienen escritos desde La Habana”.

Esto tiene especial importancia.


En primer lugar, porque fueron cuestionamientos de tipo público los que hizo Dan Fisk en Washington, en el marco de un evento del Centro para Estudios Internacionales y Estratégicos, cuyo tema de fondo era la adaptación de las estructuras centroamericanas de seguridad a las amenazas del Siglo XXI. Jerárquicamente hablando, tras haber sido el jefe de la (ex) embajadora Rose Likins, a quien no le faltaron furibundas críticas por fijar la posición de su gobierno en El Salvador, lo dicho por Fisk clarifica aún más la posición de la administración estadounidense.

En segundo lugar, casualidad o no, por el momento -tiempo oportuno- del cuestionamiento: veinticuatro horas después del lanzamiento de la “Carta a la nación” del FMLN, cuyo evidente propósito, además de “moderar” su discurso -la misma mona con diferente ropaje- era dejar atrás un tema ultra sensible para los salvadoreños y perdedor para ellos: la relación con Estados Unidos.

Cómo no va a ser de trascendental sensibilidad la relación con Estados Unidos, si uno de cada cuatro salvadoreños vive en la sociedad más rica del mundo, generando mucho más dólares que todos los que vivimos acá y, saben que: sólo a través de una estrecha relación con Estados Unidos, por medio de una verdadera sociedad para el desarrollo -con la economía más fuerte del planeta-, llegará la prosperidad a Centro América en nuestra generación plazo.

Recuerdo una oportunidad, posterior al 15 de septiembre de 2001, cuando Facundo Guardado me manifestó ante las cámaras de televisión que sólo él tenía 10 primos viviendo en Nueva York. Mejor ni pensar por este momento en cómo quedarían los 286,000 adscritos al TPS de llegar a establecerse “relaciones diplomáticas” con La Habana.

Vecinos confiables


A mi memoria vienen las palabras de un funcionario político de la Unión Europea, durante la confusa mañana -hora de El Salvador- del 11 de septiembre de 2001. “Lo único que sé de este día”, mencionó, “es que éste es el día en el que todo cambió”. “O están con nosotros”, dijo días después el presidente Bush, en el contexto de la guerra global contra el terrorismo, “o están contra nosotros”.

Para decirlo en otras palabras, no se puede estar a la vez con Washington y La Habana. Y como de manera tan clara muestra la encuesta de esta semana de CID Gallup, y aún más el interminable flujo migratorio hacia Estados Unidos, pues si de elegir se trata, sin duda que optamos por el norte la inmensa mayoría de salvadoreños.

El TLC Centro América-Estados Unidos, dijo Dan Fisk en el mencionado foro del pasado miércoles, “permitirá a las democracias centroamericanas un mejor uso de sus activos económicos, captar inversión y, al final, dedicar más recursos hacia el desarrollo, la educación, la salud y otras grandes necesidades de tipo social. La administración Bush”, añadió, “está comprometida con lograr resultados de la negociación, porque creemos que el TLC será una poderosa fuerza hacia el crecimiento y la prosperidad de la región”.

Ése es el objetivo central para lograr, a través del TLC con Estados Unidos: prosperidad y estabilidad para la región. Vecinos prósperos, estables, nos vuelven a su vez vecinos confiables. Y al volvernos confiables, nos proveemos mutuamente seguridad hemisférica.

Relaciones prósperas, estables, de buen vecino. Gana-gana es el acuerdo que merece la región, y como pintan las cosas, pareceríamos estar a pocos meses de lograrlo.

*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.


 

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