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Jatami
acusa a Bush de crear desconfianza
El
presidente iraní, Mohamed Jatami, ha acusado a su colega
estadounidense, George. W. Bush, de levantar un muro de desconfianza
entre Teherán y Washington, informó ayer la agencia
oficial de noticias iraní, IRNA.
Durante el mandato del anterior presidente estadounidense Bill
Clinton se crearon bases de confianza que lograron romper el muro
de recelo entre ambos países, pero Bush no sólo destruyó
esas bases sino que creó un nuevo muro, dijo Jatami en
una reunión con una delegación de universidades de EE.UU.
¿Cómo puede considerar a los promotores del diálogo
entre civilizaciones terroristas, violentos y miembros de un eje
del mal, se preguntó Jatamí en referencia
a su propuesta de considerar 2000 año de diálogo, idea
que fue aceptada por la ONU.
La tensión entre Estados Unidos e Irán ha aumentado
en las últimas semanas por las críticas de la Casa Blanca
al programa nuclear iraní y el apoyo estadounidense a las protestas
y disturbios estudiantiles que recorren el país.
Más protestas
Mientras tanto, una organización de milicianos radicales prometió
ayer defender el sistema islámico de Irán, mientras
las autoridades trataban de restar importancia a nueve noches de protestas
en favor de la democracia que han sido recibidas con agrado en Washington.
La milicia Basij en Teherán dijo en una declaración
que las protestas contra el gobierno clerical fueron provocadas por
el Gran Satán, Washington, que estaba usando a
sus mercenarios" para desafiar a los líderes islámicos,
reportó la agencia oficial de noticias IRNA.
Prometemos defender el sagrado sistema islámico y sus
logros como a nuestras propias vidas, y no cesaremos en esta sagrada
batalla por un momento, indicó la declaración.
Los milicianos de Basij, fervientemente leales al Ayatolá Supremo
Ali Jamenei y entrenados y equipos por los Guardias Revolucionarios,
estaban emplazados en numerosas áreas de Teherán en
demostración de fuerza el miércoles en la noche, mientras
que los manifestantes parecían perder energías.
Las severas medidas de seguridad, tras los ataques del viernes en
la noche contra manifestantes por parte de milicianos armados de palos,
cuchillos y cadenas, parecían estar funcionando.
El ruido de las bocinas de los autos, la única señal
de protesta, era cada vez menos frecuente. Un oficial de la policía
sostenía un puñado de placas, aparentemente confiscadas
a conductores que habían tocado sus bocinas con demasiada estridencia.
A pesar de la menguante asistencia a las protestas, los analistas
creen que volverán a estallar en vísperas del 9 de julio,
aniversario de violentos ataques de milicianos radicales contra un
dormitorio de la Universidad de Teherán, en 1999. |
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