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Berlineses
se unieron en el sepelio de joven
Usulután.
El pueblo entero lloró ayer al sepultar los restos de un
joven considerado ejemplar, quien fue asesinado por delincuentes
el domingo en Estados Unidos.
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Centenares de personas
asistieron ayer al sepelio de Jonathan Merino, en Berlín.
Foto EDH
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Las campanas doblaron en honor a Jonathan. Berlín entero
se unió ayer al pesar de su familia
Con lágrimas y cantos fúnebres, los familiares y amigos
de Jonathan Merino, le dieron el último adiós en su
ciudad natal.
Merino fue ultimado por delincuentes el domingo en la madrugada,
en Estados Unidos, días antes de la fecha en que donaría
un riñón a un amigo enfermo.
Desde tempranas horas de ayer, los familiares iniciaron los preparativos
para despedir el cuerpo de Jonathan y sepultarlo en el cementerio
local.
La velación se efectuó en el Círculo Estudiantil
de la ciudad para atender a todas las personas que llegaron a expresar
sus condolencias.
A las 11:30 de la mañana, los restos de Merino fueron llevados
a la iglesia San José. Las campanas tañeron para llamar
a los oficios religiosos aumentando con ello las expresiones de
sufrimiento de la familia del joven.
Mientras en la iglesia se desarrollaba la misa, en las radios locales
se oían tonadas como El amigo que perdí
del grupo Dieblitz, en honor al joven.
Después de la misa que duró una hora, los familiares
dispusieron trasladar los restos al Cementerio General, donde muchos
vestían camisetas con la fotografía de Jonathan. Otros
llevaban ramos de flores, muchos lloraban en el sepelio.
Clara Ayala, una amiga, lloraba recordando el aprecio que el joven
le brindó.
Reynaldo Cerna, familiar del joven que recibiría el riñón
que donaría Jonathan, expresó su pesar por la muerte
y pidió a Dios que fortalezca a los dolientes.
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